Las casas prefabricadas suelen presentarse como una alternativa de menor costo y construcción más rápida que una vivienda tradicional. Sin embargo, el precio anunciado no siempre refleja el desembolso total
La diferencia surge porque muchas propuestas incluyen principalmente la estructura, los paneles, la perfilería, el montaje y algunas terminaciones básicas. El terreno y varias obras necesarias para instalar la vivienda quedan fuera de ese valor inicial
La base y las conexiones son gastos centrales
Antes de montar la casa se necesita una platea de hormigón o una base estructural equivalente. El costo depende del tamaño de la vivienda, las condiciones del suelo y la ubicación del lote. En algunos casos, este trabajo representa una parte importante del presupuesto
También deben contemplarse las conexiones de electricidad, agua, desagües y gas. Algunas empresas las incorporan en paquetes integrales, mientras que otras dejan esas tareas a cargo del comprador. Según las características del terreno, pueden ser necesarias obras adicionales
Traslado, acceso y permisos municipales
La vivienda se fabrica en una planta y luego se transporta hasta el terreno. El traslado se calcula por kilómetro y puede encarecerse si la distancia es considerable. Además, el acceso debe permitir el ingreso de camiones y otros vehículos de gran porte
Cuando el lote presenta dificultades de acceso, pueden requerirse maniobras especiales o el uso de grúas. A esto se suman los permisos, los planos, las tasas y los derechos de construcción que exige cada municipio
En ciertos casos, el propietario también debe contratar a un arquitecto o a un maestro mayor de obras para preparar y presentar la documentación correspondiente
Las mejoras pueden reducir la diferencia con una obra tradicional
Los modelos básicos suelen ofrecer terminaciones estándar. La elección de mejores pisos, revestimientos, aberturas o equipos de climatización aumenta el valor final
Estas mejoras también existen en la construcción tradicional, pero pueden resultar necesarias en una prefabricada para alcanzar un nivel de confort similar al de una vivienda convencional
El mantenimiento es otro aspecto a considerar. Aunque los sistemas actuales incorporan materiales de mejor calidad, algunos modelos requieren pinturas especiales, sellados y controles periódicos, especialmente en zonas húmedas, de temperaturas extremas o con alta exposición solar
Cuánto pueden costar según la superficie
Como referencia inicial, una vivienda de entre 30 m² y 40 m², con paneles y terminaciones básicas, puede partir de US$12.000 a US$18.000
Las unidades de 50 m² a 60 m² se ubican aproximadamente entre US$22.000 y US$30.000. En el caso de las casas de 70 m² a 90 m², con dos dormitorios y mayor nivel de confort, los valores iniciales pueden ir de US$35.000 a US$50.000
Las propuestas de mejor calidad y modalidad “llave en mano”, con materiales superiores y más terminaciones, pueden superar los US$60.000
El ejemplo de una vivienda de 50 m² a 60 m²
Para una casa cuyo precio base se encuentre entre US$22.000 y US$30.000, la platea podría sumar entre US$6000 y US$8500. Las conexiones de servicios representarían entre US$3000 y US$6000, mientras que el transporte podría costar entre US$800 y US$2000
Los permisos municipales podrían agregar entre US$700 y US$2000. Por su parte, las terminaciones y mejoras adicionales tendrían un costo estimado de entre US$2000 y US$6000
En un escenario sin infraestructura previa y sin trabajos incluidos por el proveedor, una vivienda cuyo valor inicial se ubique en US$34.000 podría alcanzar los US$54.000. Se trata de cifras orientativas y sujetas a las condiciones de cada proyecto
Por eso, una casa prefabricada puede ser más económica cuando el terreno está listo, se elige un modelo estándar y no se requieren grandes modificaciones. Si se incorporan todas las obras y servicios necesarios, la diferencia frente a una construcción tradicional puede reducirse o desaparecer