El Salvador desplegó al menos 2.000 militares en Haití durante una semana con el objetivo declarado de localizar a cuatro soldados desaparecidos tras una emboscada de pandillas. Los militares formaban parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas, conocida como GSF
Los cuatro soldados desaparecieron el 18 de octubre en un barrio de Puerto Príncipe controlado ampliamente por bandas criminales. El presidente Nayib Bukele afirmó que la operación continuará hasta encontrarlos y que, una vez cumplida esa misión, las tropas se retirarán
Una operación mayor que una búsqueda
La cantidad de efectivos, el ritmo del despliegue y la llegada de blindados y helicópteros alimentaron dudas sobre el verdadero alcance de la misión. Algunos especialistas consideran que podría convertirse en una presencia prolongada para combatir a las pandillas, en paralelo con la GSF
El gobierno haitiano describió el acuerdo como una cooperación en materia de seguridad. La magnitud del operativo fue confirmada cinco días después de su inicio. También se registró el envío de al menos dos aviones militares para tareas logísticas
Entre el 22 y el 29 de octubre se contabilizó aproximadamente una veintena de vuelos chárter entre San Salvador y Puerto Príncipe. Además, durante ese período aparecieron diez estructuras, posiblemente tiendas de campaña, en la base militar internacional del aeropuerto Toussaint Louverture
Cinco fuerzas sin un mando unificado
La llegada de los militares salvadoreños se suma a la policía haitiana, el ejército, una fuerza integrada por mercenarios extranjeros y los 2.000 agentes de la GSF. Expertos advierten que el escenario reúne cinco fuerzas separadas sin una estructura de mando común claramente establecida
La rapidez del despliegue salvadoreño contrasta con la lentitud de la GSF, cuyo mandato vence dentro de cinco meses. Esa diferencia podría modificar el equilibrio operativo de la misión internacional
También existen dudas sobre el conocimiento del terreno y sobre la ausencia de un objetivo más preciso que el rescate de los cuatro militares. La incorporación de una fuerza numerosa en un entorno con múltiples actores armados podría elevar los riesgos para la población civil
El modelo de seguridad salvadoreño, bajo discusión
La operación también es interpretada como una oportunidad para proyectar en Haití el modelo aplicado por Bukele en El Salvador, basado en un estado de excepción y encarcelamientos masivos. Defensores de derechos humanos han denunciado que ese enfoque incluye detenciones arbitrarias y torturas
El presupuesto total de la misión y los países que aportan apoyo técnico no fueron precisados. Bukele afirmó que El Salvador financia el 90% de la operación, mientras persisten interrogantes sobre su duración, coordinación y efectos sobre la seguridad haitiana