La existencia de un hijo preferido suele generar dudas y tensiones en las familias. La psicóloga Deborah Bellota sostuvo que estas preferencias pueden existir, pero no necesariamente se relacionan con cuánto aman los padres a cada hijo

Según explicó, el favoritismo puede vincularse con las identificaciones de los adultos y con las expectativas que proyectan sobre sus hijos. Algunos padres pueden mirar más a un niño porque representa aquello que ellos no pudieron ser

El temperamento también influye

Las diferencias entre los chicos pueden modificar la manera en que los adultos se relacionan con ellos. Un niño tranquilo, con límites más incorporados, puede resultar más sencillo para sus padres que otro con una personalidad más rebelde o exploradora

La preferencia también puede aparecer en sentido inverso: los chicos pueden elegir a uno de sus padres para determinadas actividades. Además, suelen registrar los gestos, los tonos y las conductas de los adultos, incluso cuando no se habla abiertamente sobre esas diferencias

Cuando el favoritismo deja consecuencias

Bellota señaló que tanto el hijo considerado preferido como aquel que queda fuera de ese lugar pueden verse afectados. El primero puede sentir que debe cumplir expectativas muy altas y desarrollar una fuerte exigencia personal. El segundo puede experimentar baja autoestima y una sensación de insuficiencia

Por eso, la especialista destacó la importancia de poner las diferencias en palabras. Revisar qué siente cada adulto y hablarlo puede evitar que aquello que permanece implícito influya en la dinámica familiar

Tres posiciones dentro de una familia

Al describir una familia con tres hijos, Bellota planteó que el mayor suele concentrar expectativas y recibir la atención propia de quien llega primero, aunque también enfrenta los errores iniciales de los padres

El segundo puede encontrar a los adultos con más experiencia y relajación, pero a veces tiene dificultades para encontrar un lugar propio. El tercero, en cambio, puede crecer con mayor autonomía, ser más lanzado y buscar nuevas experiencias

Cómo reducir la rivalidad entre hermanos

La psicóloga propuso tres líneas de acción ante una situación de favoritismo: reconocer y conversar sobre las diferencias, evitar que se transformen en una competencia entre hermanos y crear espacios individuales con cada hijo

Compartir actividades por separado, como una salida al cine o una visita a la plaza, puede ayudar a fortalecer los vínculos particulares sin convertirlos en una comparación permanente