Salvador se descubre entre pendientes, fachadas coloniales, tambores, playas y aromas de dendê. La ciudad combina su pasado de fortaleza fundada en 1549 con una cultura afrobrasileña que permanece activa en sus celebraciones, espacios religiosos, comidas y expresiones artísticas
Del centro histórico a la memoria afrobrasileña
Desde la Praça Castro Alves se distinguen la Bahía de Todos los Santos y la rua Chile, considerada la primera calle trazada en Brasil. El recorrido conduce al Pelourinho, con sus calles sinuosas, capoeiristas, atabaques, puestos de cocadas y fachadas de colores
La historia de Salvador también está marcada por la violencia colonial. La población indígena, estimada en 40.000 personas en 1563, se redujo a 3500 dos décadas después. Más tarde, miles de africanos fueron trasladados por la fuerza en distintos ciclos vinculados con Guinea, Angola y Benín. De esa historia surgieron rebeliones, formas de resistencia y una cultura que hoy define a Bahía
En el Espaço Cultural da Barroquinha, la exposición Orixás da Bahia reúne 14 esculturas de tamaño natural realizadas en papel maché. El lugar se vincula además con la tradición oral que ubica allí la fundación del primer terreiro de Candomblé de Brasil y la antigua fuente de Oxum
Pelourinho, carnaval y sabores de Bahía
La Casa do Carnaval propone un recorrido interactivo por la historia de la fiesta, con 200 figuras de cerámica, trajes, instrumentos, videos y espacios para aprender coreografías. El Plano Inclinado Gonçalves, un funicular de 1889, conecta la Ciudad Alta con la Ciudad Baja
La cocina bahiana aparece en platos como el arroz con mariscos, la carne de fumeiro, la poqueca y el arroz de Hauçá. También en el acarajé, preparado por las bahianas sobre tabuleiros y acompañado, según la receta, con vatapá y camarón seco. Este oficio, transmitido de madre a hija, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de Brasil en 2005
En el Mercado Modelo, la Galería Mercado presenta obras de distintas generaciones de artistas bahianos. La instalación Lágrimas, formada por 15.000 lámparas recicladas rellenas con resina, cuelga sobre espejos de agua y pasarelas construidas en un subsuelo situado sobre el nivel del mar
Playas, islas y recorridos junto al mar
Salvador reúne playas conocidas, como Porto da Barra, Farol da Barra e Itapoã, y otras más tranquilas, como Stella Maris, Buracão y Ribeira. Desde la Terminal Náutica, un catamarán llega a Ilha dos Frades en una travesía de una hora y media
La isla tiene forma de estrella de quince puntas y es una de las 56 del archipiélago bahiano. En Ponta de Nossa Senhora de Guadalupe viven 45 de sus 900 habitantes estables. La playa cuenta con certificación Bandeira Azul y una iglesia del siglo XVII se alcanza después de subir 168 escalones
Para conocer la isla con más calma, conviene considerar una estadía de al menos una noche. Las playas de Loreto y Viração completan el recorrido; esta última puede quedar aislada por la marea alta
Terreiros: religión, territorio y transmisión
El Candomblé de Salvador se organiza alrededor de tres grandes tradiciones: Ketu, Jeje y Angola. Cada una conserva divinidades, autoridades, instrumentos, ritmos y lenguas rituales propias. Todas comparten el culto a los ancestros y a las fuerzas de la naturaleza, la transmisión oral de saberes y la resistencia cultural
El terreiro es al mismo tiempo espacio religioso, territorio comunitario y lugar de preservación de la memoria africana. El axé representa la energía sagrada que sostiene el espacio, mientras que los búzios pueden utilizarse como orientación espiritual
Casa Branca, fundada hacia 1830, es considerada el terreiro más antiguo de Salvador y de Brasil. En Gantois, el Memorial de Mãe Menininha conserva objetos personales y elementos sagrados de quien dirigió ese terreiro durante más de 60 años
En Curuzu, Vodun Zô protege un remanente de vegetación nativa con plantas votivas. Cerca de allí, Ilê Axé Jitolu mantiene el legado de Mãe Hilda Jitolu y su vínculo con Ilê Aiyê, el primer bloco afro
Fiestas que reúnen tradiciones
La Lavagem do Bonfim reúne devoción católica y culto afrobrasileño. Cada año, miles de personas recorren los 8 kilómetros que separan la Ciudad Baja de la Colina de Itapagipe. Allí, las bahianas derraman agua perfumada sobre las escalinatas, cantan al ritmo de los tambores y atan cintas de colores a las rejas del templo
Las cintas expresan pedidos y se relacionan con distintos orixás. La iglesia fue construida entre 1746 y 1772. Las cintas permanecen expuestas al sol, la lluvia y el viento; cuando se acumulan, se retiran y se queman una vez por año
Casas, mercados y museos con historia
La Casa do Rio Vermelho conserva la vivienda donde Jorge Amado y Zélia Gattai vivieron durante más de cuatro décadas. El espacio reúne muebles, cartas, ropa, obras de arte popular y una cocina interactiva que permite conocer recetas
En el Museu de Arte Moderna da Bahia, instalado en el Solar de Unhão, se conserva una escalera helicoidal diseñada por Lina Bo Bardi. Su sistema de encaje, inspirado en los carros de bueyes, prescinde de clavos y tornillos
El Museu do Mar reúne la trayectoria de Aleixo Belov, quien dio tres vueltas al mundo en solitario y otras tres con alumnos. Su velero Três Marias forma parte de la colección, junto con cartas náuticas, fotografías y objetos de sus viajes
Salvador también puede recorrerse a través de sus mercados, sus casas de artistas, sus playas y sus restaurantes. En cada espacio, la ciudad enlaza gastronomía, religión, música, artesanía e historia sin separar el pasado de la vida cotidiana