Gus Anning y Sarah Rowe construyeron su vivienda en la península de Coromandel, Nueva Zelanda, con una premisa poco habitual: reutilizar alrededor de 1100 neumáticos para levantar una casa integrada al entorno natural
El proyecto, llamado Earthship Te Timatanga, se completó en 2015. La construcción combina materiales reciclados y naturales con sistemas destinados a aprovechar los recursos disponibles, especialmente el agua y la energía
Muros de neumáticos y tierra compactada
Los neumáticos rellenos con tierra compactada forman muros de gran espesor. Esa masa térmica ayuda a mantener temperaturas interiores más estables y reduce la dependencia de sistemas artificiales de calefacción y refrigeración
La vivienda también incorpora principios de arquitectura solar pasiva, que aprovechan la orientación de la casa y la energía del sol. El diseño incluye espacios para cultivar plantas y busca reducir el impacto ambiental de la construcción
Una casa familiar rodeada de naturaleza
La propiedad cuenta con cuatro habitaciones, tres baños y estacionamiento privado. Está ubicada sobre un terreno de aproximadamente 1,08 hectáreas, en un entorno natural de la península de Coromandel
Para la familia, uno de los aspectos centrales del proyecto fue que sus hijos crecieran en contacto directo con la naturaleza y participaran del cuidado de las plantas. Cientos de voluntarios también colaboraron en distintas etapas de la obra, muchos de ellos sin conocer previamente a sus propietarios
La vivienda salió a la venta
Más de una década después de terminada, la casa volvió a despertar interés porque Anning y Rowe resolvieron ponerla a la venta. La propiedad está situada en 189 Puketui Valley Road, Hikuai
El plazo establecido para recibir ofertas vence el 9 de noviembre de 2026