Benjamin Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha ocupado el cargo en la historia de Israel, intentará nuevamente conservar el liderazgo del gobierno. Será la undécima vez que se presenta para ocupar esa posición desde su primera elección, en 1996
Los sondeos no permiten anticipar con claridad el resultado. Netanyahu llega a la contienda después de tres años de guerra sin resolver, con una marcada pérdida de prestigio internacional para Israel y con una coalición cada vez más dependiente de los sectores ultraderechistas
De los logros iniciales a la polarización
Durante sus primeros gobiernos, Netanyahu impulsó una liberalización económica que favoreció el crecimiento y contribuyó al desarrollo de un sector tecnológico dinámico. También promovió una política de presión contra Irán y participó, junto con Estados Unidos, en los Acuerdos Abraham de 2020, que normalizaron las relaciones de Israel con cuatro países árabes y ampliaron los vínculos comerciales y diplomáticos
Incluso algunos de sus críticos reconocen la rapidez con la que Israel aplicó las vacunas contra el Covid en 2020
Sin embargo, el dirigente que construyó su imagen como garante de la seguridad nacional estaba al frente del país el 7 de octubre de 2023, durante el ataque considerado el episodio más trágico y sangriento de la historia israelí
Desde su regreso al poder, a fines de 2022, Netanyahu fortaleció a los sectores ultraderechistas de su coalición e impulsó una reforma judicial que fue cuestionada como un intento de someter a la justicia y debilitar la democracia. El Likud, tradicionalmente identificado con la centroderecha y con una fuerte tradición democrática, adoptó una orientación más ultranacionalista
Una sociedad atravesada por el conflicto
La reforma provocó manifestaciones masivas y llevó la confrontación interna a niveles inéditos. Altos mandos militares advirtieron que la división podía facilitar ataques externos, pero la advertencia no modificó la estrategia del gobierno
Después del 7 de octubre, Netanyahu evitó asumir responsabilidad política por lo ocurrido y la trasladó hacia la conducción militar. También rechazó la creación de una comisión independiente para investigar las circunstancias que condujeron al ataque. Según el análisis, es la primera vez que un primer ministro israelí se niega a crear una comisión de ese tipo para examinar un hecho militar de semejante magnitud
La crisis de los rehenes también quedó atravesada por la disputa política: el primer ministro visitó a familias de soldados y personas secuestradas consideradas cercanas a su espacio
Seguridad, alianzas y costo internacional
Netanyahu es señalado además por haber permitido el crecimiento del poder militar de Hamas en Gaza mediante transferencias de dinero provenientes de Qatar. Esa política habría buscado mantener separadas a la Autoridad Palestina en Cisjordania y a Hamas en Gaza
El dirigente se presentó durante años como el político israelí mejor preparado para gestionar la relación con Estados Unidos. No obstante, durante sus gobiernos la imagen internacional de Israel cayó a sus niveles más bajos desde la creación del Estado en 1948. El deterioro se hizo visible en varios países europeos y también en Estados Unidos, incluso dentro de sectores del Partido Republicano
La decisión de dejar la policía bajo la conducción de Itamar Ben Gvir, representante de la ultraderecha, fue vinculada con un aumento de los ataques de colonos contra poblaciones palestinas en Cisjordania y con un nuevo daño a la reputación internacional de Israel
No es posible establecer si el deseo de Netanyahu de continuar en el cargo responde principalmente a una radicalización ideológica o al intento de evitar un eventual proceso judicial por corrupción. En la actualidad, su estrategia electoral busca captar el voto de toda la ultraderecha y prolongar su permanencia en el poder