En Azcuénaga 1087, a pocos metros de la avenida Santa Fe, se encuentra el Palacio Lagomarsino, una de las construcciones más representativas de Recoleta. Allí funciona actualmente la Casa de San Luis en Buenos Aires
El edificio también es conocido como “el palacio del Adolfo”, debido a que la provincia lo compró durante el gobierno de Adolfo Rodríguez Saá. Ahora vuelve a estar en venta, una decisión que generó un conflicto político
El gobernador Claudio Poggi impulsa la operación, con una base de US$2.927.392. El senador libertario Bartolomé Abdala cuestiona la medida y anticipó que intentará recuperar el inmueble para San Luis si llega a la gobernación y la venta se concreta
El origen de la fortuna familiar
La historia del palacio comenzó con Carlos Lagomarsino, un inmigrante italiano que construyó su patrimonio en el negocio de los sombreros
En octubre de 1891, Carlos y su hermano José fundaron Sombreros Lagomarsino junto con un antiguo trabajador de una sombrerería italiana. La fábrica empezó con un capital de 2500 pesos y elaboraba sus productos de manera integral, incluida la materia prima
El sombrero formaba parte de la vestimenta cotidiana y la empresa creció junto con esa costumbre. Sus modelos fueron utilizados por figuras como Carlos Gardel, Hipólito Yrigoyen y Alfredo Palacios
Durante las primeras décadas del siglo XX, la actividad atravesó una etapa de prosperidad. En los años treinta funcionaban más de cuarenta fábricas de sombreros en el país
Una residencia diseñada para exhibir el progreso
Con el crecimiento de su fortuna, Carlos Lagomarsino compró un terreno en Recoleta y encargó una residencia para vivir con su esposa y sus cinco hijos
El proyecto quedó en manos del arquitecto italiano Virginio Colombo, autor también de la Casa Calise, la Casa de los Pavos Reales y el Palacio Grimoldi. La vivienda fue inaugurada en 1919, según el investigador Alejandro Machado
Vinculada al art nouveau porteño, la casa tiene unos veinte ambientes distribuidos en cuatro niveles. Una gran escalera conduce hasta un vitral que ilumina el interior, mientras dos querubines ornamentan el salón de recepción
La decoración incluye guardas con dragones y arpías, estucos que imitan el mármol, pisos con diseños realizados en pequeñas piezas de madera, vitrales, relieves y trabajos artesanales
Colombo también diseñó las luminarias, con formas circulares similares a las que había utilizado en la antigua panadería Bologna, ubicada sobre la avenida Pueyrredón
En la residencia se realizaban reuniones de té en las que las hijas de Lagomarsino cantaban o recitaban. Allí también se celebraron el casamiento de la hija mayor y la comunión de la menor
La familia vivió en el palacio apenas cuatro años. Después de la muerte de Carlos, provocada por un problema cardíaco, su esposa y sus hijos decidieron venderlo
De vivienda familiar a sede provincial
El inmueble fue adquirido por el doctor Riguera, quien instaló allí su consultorio. Durante la década de 1960 albergó dependencias de formación aeronáutica y del Servicio de Inteligencia de la Aeronáutica
En 1973 comenzó a funcionar una sucursal del Banco Intercambio Regional, conocida como Banco de la Mujer o Juana de Arco. La actividad bancaria impulsó la incorporación de oficinas, baños, calefacción y un ascensor
También se instaló el tesoro en la planta baja y un auditorio en la terraza, aunque el primer piso se mantuvo intacto
Tras la quiebra del banco, el inmueble pasó a formar parte de los bienes subastados por el Banco Central en 1982. Luego fue adquirido por una inmobiliaria y, en 1984, comprado por el gobierno de San Luis durante el primer mandato de Adolfo Rodríguez Saá
La sede provincial fue inaugurada oficialmente al año siguiente. En 1997, San Luis impulsó la restauración y adaptación del edificio, que con el tiempo se convirtió en un espacio de asistencia para los puntanos que llegaban a Buenos Aires
Una nueva definición para el edificio
El proceso de venta prevé la apertura de ofertas el 10 de diciembre de 2026. Según el gobierno puntano, los fondos obtenidos se destinarán a la reconstrucción del Hospital Juan Domingo Perón de Villa Mercedes
Mientras avanza el proceso, el Palacio Lagomarsino vuelve a quedar en el centro de la escena: por su valor arquitectónico, por su historia y por la disputa política que rodea su posible cambio de propietario