El Pentágono le retiró al exsecretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos Frank Kendall la habilitación para acceder a información clasificada y le prohibió ocupar cualquier cargo sensible. La medida se tomó tras acusaciones de que habría revelado datos delicados sobre las capacidades del Air Force One
La decisión llega después de que se difundieran reportes sobre preocupaciones de seguridad vinculadas al nuevo avión presidencial, recibido como obsequio de Qatar, y sobre la ausencia de algunas de las capacidades antimísiles avanzadas que tenía su antecesor. La aeronave fue sometida a una remodelación y actualización valuada en 400 millones de dólares y ya había sido utilizada en vuelos domésticos
Una polémica que volvió al centro de la agenda
El episodio se produjo mientras crecía el debate por el uso del nuevo avión. Donald Trump incluso lo utilizó en un viaje a Turquía, aunque luego volvió a un modelo anterior para salir de la cumbre de la OTAN, en momentos de máxima tensión en Medio Oriente. Según versiones difundidas en ese contexto, el cambio habría respondido a pedidos del Servicio Secreto
Trump negó que la sustitución estuviera relacionada con problemas de seguridad, aunque admitió que se encuentra bajo amenaza constante y que Irán lo considera su principal objetivo
La respuesta del Pentágono
El vocero principal del Pentágono, Sean Parnell, no precisó con qué medio habría compartido información Kendall, pero sostuvo que proteger material clasificado es una obligación innegociable. También advirtió que quienes incumplen ese deber pierden el privilegio de acceso y cualquier función que dependa de él
Kendall, que trabajó durante el gobierno de Joe Biden, no respondió de inmediato a los pedidos de comentarios. Tampoco quedó claro si el caso será derivado a la Justicia
No es la primera vez que la actual administración revoca permisos de seguridad a funcionarios y exfuncionarios vinculados al área de defensa e inteligencia. En el pasado reciente también se retiraron autorizaciones a decenas de exfuncionarios y a figuras como el general retirado Mark Milley
La posible derivación judicial remite a otros casos de alto vinculados con filtraciones de información clasificada, en una discusión que vuelve a poner en foco los límites entre seguridad nacional, confidencialidad oficial y libertad de prensa