El cambio climático ya está modificando la pesca y también lo que llega al plato. En el sur de Reino Unido, el pulpo se ha multiplicado en los últimos años, mientras que en España algunas especies habituales de su cocina, como la caballa, atraviesan un declive acusado

Un mar más cálido, nuevas capturas

El aumento de la temperatura del mar ha convertido el Canal de la Mancha en un entorno favorable para el pulpo, una especie que suele vivir en aguas templadas. Su expansión ha incrementado los avistamientos y las capturas, con posibles efectos sobre crustáceos como cangrejos, langostas y vieiras

Ese cambio también abre una oportunidad económica para la flota británica, que podría reforzar su papel como exportadora en un momento en que la pesca española muestra más debilidad

La caballa, bajo presión

En los mares que rodean España, el calentamiento está alterando la distribución de varias especies. La caballa es una de las más afectadas y lleva años en retroceso. Parte de esa caída responde a la presión del atún rojo, pero el aumento de la temperatura también desplaza sus zonas de reproducción hacia el norte

Los cambios térmicos no solo mueven los bancos de peces: también modifican las temporadas de pesca y obligan a las embarcaciones a alejarse más de la costa en busca de especies como el bonito, que se ha desplazado a áreas más remotas

Además, el calor influye en el ciclo vital de los peces. En climas más cálidos, la merluza alcanza antes su madurez sexual, lo que altera los ritmos de reproducción

Especies invasoras y dilemas de consumo

Mientras unas especies retroceden, otras encuentran condiciones favorables para expandirse. En el Mediterráneo, el calentamiento acelera la llegada de peces exóticos, muchos vinculados al canal de Suez, aunque no todos siguen esa ruta

Es el caso del cangrejo azul, originario del Atlántico occidental y presente en las costas españolas, posiblemente por el transporte marítimo. Su presencia puede ampliar la oferta pesquera, pero también plantea dudas entre consumidores y científicos

La discusión no es menor: incorporar estas especies al mercado podría generar incentivos para mantener o aumentar su presencia, pese al impacto que causan en los ecosistemas y en la biodiversidad local