El endurecimiento de los controles migratorios modificó las rutinas de familias cuyos integrantes tienen distintos estatus migratorios. Para reducir el riesgo de una detención, numerosos hogares limitaron sus desplazamientos y evitaron los espacios públicos
Menos trabajo y más dificultades para sostener el hogar
El relevamiento incluyó a 34 madres y padres de familias latinas: 19 vivían en Chicago y 15 en Charlotte. En conjunto, representaban a 92 hijos, de los cuales 82 eran ciudadanos estadounidenses. Entre los adultos consultados, 26 eran indocumentados y cinco familias tenían una pareja detenida por autoridades migratorias
Las operaciones Midway Blitz, en Chicago, y Charlotte’s Web, en Charlotte, formaron parte del contexto analizado. Aunque la presencia de los grandes operativos disminuyó con el tiempo, el temor a nuevos arrestos siguió condicionando las decisiones familiares
Cerca de la mitad de las madres redujo su jornada laboral o dejó de trabajar para evitar desplazamientos. Más de la mitad de las parejas masculinas perdió horas de trabajo o su fuente de ingresos, principalmente en la construcción y la jardinería
La caída de los ingresos complicó el pago del alquiler y de servicios como el agua, el gas y la electricidad. Algunas familias se mudaron a viviendas más pequeñas, enfrentaron desalojos, pidieron préstamos, gastaron sus ahorros, vendieron vehículos o recurrieron a familiares
La alimentación también se volvió un problema. Muchos hogares buscaron productos básicos en bancos de alimentos, iglesias, escuelas y organizaciones comunitarias. Además, más de la mitad de las madres evitó solicitar o renovar el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, conocido como SNAP, por temor a consecuencias migratorias
El miedo también alteró la asistencia escolar
Cerca de la mitad de los padres dijo que sus hijos faltaron a la escuela durante días, semanas o períodos más extensos. Otras familias cambiaron los recorridos, buscaron acompañantes o pagaron traslados para reducir la exposición durante el trayecto
El temor alcanzó incluso a niños con ciudadanía estadounidense. En Chicago, una madre observó una caída en las calificaciones de su hijo de diez años, además de problemas para dormir y miedo a quedarse sin ella
La continuidad educativa de los jóvenes adultos también se vio afectada. En una familia de Chicago, una mujer de 20 años dejó la universidad para trabajar y colaborar con el pago del alquiler, las facturas y la comida
Consultas médicas postergadas
Cerca de la mitad de las madres consultadas canceló o perdió citas médicas por temor a trasladarse. Entre ellas había mujeres que necesitaban controles por cáncer, diabetes, hipertensión y enfermedades cardíacas
Algunas familias demoraron la atención hasta que sus problemas de salud requirieron intervenciones urgentes. Para facilitar los controles, determinadas clínicas de Chicago organizaron traslados desde los domicilios
Los padres también describieron ansiedad, tristeza, ataques de pánico, alteraciones del sueño, irritabilidad y aislamiento entre los menores. En los adultos, el miedo a una detención y a una separación familiar produjo un estado de alerta constante y dificultó la vida cotidiana