Una cooperativa de vivienda sueca tomó una pregunta incómoda y la llevó al extremo: cuántos metros cuadrados puede comprar hoy una persona promedio de 25 años en Suecia. La respuesta, según su cálculo, expone un problema cada vez más visible entre los jóvenes: el acceso a la vivienda está fuertemente restringido por los ingresos, el ahorro previo, las condiciones del crédito y los precios del mercado
Con esos datos como punto de partida, Riksbyggen decidió construir tres prototipos a escala real para representar lo que un joven podría adquirir en Estocolmo, Gotemburgo y Umeå. Las viviendas no están a la venta. Funcionan como una puesta en escena para dimensionar, de manera física e irónica, lo reducido del espacio al que pueden aspirar muchos compradores jóvenes
Casas tan pequeñas como el problema
En Estocolmo, el cálculo da apenas 1,9 m². La propuesta fue presentada como un espacio donde dormitorio, living, cocina y baño conviven en una misma pieza mínima. El prototipo podrá visitarse el 3 y 4 de septiembre, de 9 a 18, en Stureplan
En Gotemburgo, el escenario mejora solo en apariencia: la superficie alcanzaría 3,1 m². La pieza fue concebida como una construcción nueva, moderna y de uso integral, bajo la idea de “todo en uno”
Umeå ofrece el margen más amplio, aunque sigue siendo exiguo: 4,5 m². Allí, el prototipo suma incluso un pequeño balcón y se presenta como una solución funcional con distribución poco práctica, pensada para mostrar los límites reales del mercado
El retrato de una generación trabada
Antes de construir las maquetas, la cooperativa relevó percepciones entre jóvenes suecos. El 39% dijo depender de sus padres para ingresar al mercado inmobiliario; el 36% no cree poder comprar una propiedad durante el próximo año; y el 56% siente que su situación habitacional le impide avanzar en su vida adulta
También difundió testimonios de jóvenes que describen años de mudanzas, incertidumbre y postergación. El cuadro general es el de una generación que busca independizarse, pero encuentra cada vez más obstáculos para hacerlo
Tres reformas para mover el mercado
Riksbyggen sostiene que la salida no pasa solo por aumentar la oferta, sino por destrabar mecanismos que hoy frenan la movilidad habitacional. Su primera propuesta es reducir el riesgo financiero de las obras nuevas
En Suecia se terminaron 33.332 viviendas en 2025, cerca de un 30% menos que el año anterior, y el organismo de planificación nacional estima que deberían construirse en promedio 52.300 por año durante una década para equilibrar el mercado
Uno de los cuellos de botella es el financiamiento: los bancos suelen exigir que alrededor del 50% de los departamentos esté vendido antes de liberar fondos. La cooperativa propone una garantía estatal de crédito para bajar ese requisito al 30% y compartir parte del riesgo con el Estado
La segunda medida sería un préstamo inicial específico para la primera vivienda. El mayor obstáculo para muchos jóvenes es reunir el pago de entrada: en un departamento de 2,5 millones de coronas suecas, se necesitan 250.000 coronas de anticipo, una suma fuera del alcance de gran parte de los compradores
La tercera apuesta apunta a liberar stock mediante más viviendas adaptadas para adultos mayores. La idea es que, si ese grupo puede mudarse a inmuebles acordes con sus necesidades, se generan nuevas vacantes en cadena y se amplía el acceso para los más jóvenes. Ese apoyo a la inversión existía antes, pero fue eliminado en 2025, y la cooperativa pide restablecerlo
La intervención mezcla crítica social y escenografía inmobiliaria para poner en primer plano una paradoja: en un mercado donde comprar una casa parece sinónimo de proyecto de vida, algunos jóvenes solo pueden aspirar a unos pocos metros cuadrados