BOGOTÁ.– El anuncio de Donald Trump sobre el control mayoritario de una gran porción de las reservas petroleras venezolanas abrió en Venezuela una discusión inmediata: qué tanto está dispuesto a ceder el país a cambio de una salida del poder chavista

Para muchos, el costo quedó claro en cuestión de horas. La operación que sacó a Nicolás Maduro del poder en enero no ha alterado todavía la vida cotidiana: Delcy Rodríguez sigue al frente, la pobreza persiste, los cortes de luz continúan y aún no hay fecha para elecciones

Un intercambio que divide

La promesa de 100.000 millones de dólares en inversión estadounidense no convenció a todos frente a la magnitud de los 65.000 millones de barriles que Venezuela estaría entregando. Aun así, algunos aceptan la ecuación como un mal menor si eso acelera un cambio democrático

José Leal, un educador jubilado de 68 años en Valencia, dijo que el país necesita presión externa para salir del socialismo heredado de Chávez y Maduro. Aunque no celebró el acuerdo, sostuvo que podría valer la pena si termina por abrir una transición real

Soberanía en disputa

Otros venezolanos ven el pacto como una renuncia demasiado costosa. El petróleo ha sido durante décadas un símbolo central del proyecto chavista, y la idea de transferir su control a Washington golpea una de las bases históricas de esa identidad política

En Maracaibo, Darío Nava, exgerente de PDVSA, rechazó la medida y advirtió que perder el manejo de la industria equivale a perder soberanía. También se multiplicaron las bromas y memes que ironizan sobre el giro, con referencias a un país que pasaría de PDVSA a “PDUSA”

Una promesa sin transición clara

El malestar creció porque el anuncio no incluyó una hoja de ruta visible hacia una transición democrática. Para varios críticos, el acuerdo podría reforzar la alianza entre Trump y Rodríguez, en lugar de debilitarla

Rafael Ramírez, exjefe de PDVSA y figura histórica del chavismo hoy exiliada, acusó a Rodríguez de abrir la puerta a una nueva forma de colonialismo estadounidense

Desde Caracas, Carlos Arenas, estudiante universitario de 24 años, admitió que aceptaría ceder parte del control petrolero si el beneficio económico se tradujera en una mejora concreta para la población. Pero dijo que, por ahora, no ve señales de eso ni de un cambio político cercano

El debate sobre lo que viene

La oposición venezolana también aparece atravesada por esta discusión. María Corina Machado ya había planteado en el pasado la privatización del sector petrolero, una idea que durante años fue ridiculizada por el oficialismo y que nunca ocupó el centro de su campaña presidencial de 2024

En ese clima, el acuerdo quedó resumido por una pregunta que se repite entre los venezolanos: si el precio de la libertad será el petróleo, o si el país terminará pagando ese costo sin obtener todavía ni libertad ni prosperidad