De visita en Buenos Aires para presentar El desierto de nosotros mismos, Éric Sadin expuso su crítica al avance de la inteligencia artificial generativa sobre la educación, la creatividad y las relaciones humanas

El pensador francés sostiene que la fascinación por las máquinas capaces de escribir en lugar de las personas dejó en segundo plano una pregunta central: qué efectos tendrá esa sustitución sobre las nuevas generaciones

Una escuela atravesada por la IA

Sadin considera que el uso de estas herramientas en las aulas produjo desconcierto entre los docentes y debilitó el valor de aprender lengua, gramática, ortografía, lectura y escritura

Según su planteo, adaptar la educación a sistemas que realizan tareas intelectuales y creativas puede afectar el proceso mismo del aprendizaje. También cuestiona que los adultos hayan permitido que los chicos incorporen esas tecnologías sin discutir antes sus consecuencias

El autor vincula esta situación con una crisis más amplia de las instituciones y con el malestar expresado por estudiantes franceses. A su entender, muchos jóvenes perciben como una ficción los ideales de conocimiento, protección social y progreso que antes sostenían a la sociedad

Una crítica a la comodidad digital

Para Sadin, la expansión de las tecnologías digitales favoreció una búsqueda permanente de facilidad y redujo la conciencia sobre la responsabilidad individual. La inteligencia artificial, afirma, avanza sobre la palabra y sobre la capacidad de construir una singularidad propia

En ese marco, definió como “inocenticidio” la pérdida de la inocencia y planteó que la sociedad abandonó a los niños al no proteger su formación intelectual y creativa

Su propuesta no se limita a rechazar la tecnología. También busca acompañar a los jóvenes que quieren escribir, componer música, crear obras y desarrollar actividades artísticas sin que la IA sustituya sus capacidades

El vínculo con los demás

Durante su visita, Sadin destacó la importancia que atribuye a los vínculos presenciales en la Argentina. Mencionó los abrazos, los besos y el contacto físico como expresiones de una relación con los demás basada en la presencia real

Como imagen de una posible sanción simbólica a la dependencia tecnológica, imaginó que los smartphones desaparecieran durante 24 horas. La interrupción, dijo, obligaría a enfrentar cuánto de la vida cotidiana quedó organizado alrededor de esos dispositivos

Actividades en Buenos Aires

Sadin presentará El desierto de nosotros mismos mañana a las 18 en el Teatro El Picadero, Enrique Santos Discépolo 1857

Además, participará de una entrevista pública con Margarita Martínez el jueves 5 a las 17 en la Fundación Andreani, avenida Don Pedro de Mendoza 1987