Antes de conocer el rugby, Eseta Moala se sentía incómoda al usar la ropa ajustada de disciplinas como el ballet y el karate. A los 11 años descubrió un deporte en el que veía a niñas y niños de su talla, o incluso más grandes, y comenzó a percibir su cuerpo como una fortaleza
Esa experiencia la llevó hasta los Juegos Olímpicos de la Juventud que se celebran en Dakar, Senegal. Allí representó a Estados Unidos junto con su hermana Luisa, quien fue una de las capitanas del equipo femenino de rugby sevens y portó la bandera estadounidense durante la ceremonia inaugural
Una referente para las hermanas
La trayectoria de la rugbista Ilona Maher tuvo un papel importante en el cambio de perspectiva de Eseta. Maher ganó una medalla de bronce con Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de París 2024 y se convirtió en una de las principales figuras del rugby en las redes sociales, con casi nueve millones de seguidores
Su defensa de la diversidad corporal y del deporte femenino ayudó a Eseta a reconocer su propia fuerza física. Para la joven, ver a una atleta con una complexión similar competir con seguridad mostró que también podía sentirse orgullosa de su cuerpo
Dos hermanas en el equipo estadounidense
El conjunto de Estados Unidos terminó sexto en Dakar. Perdió sus dos primeros partidos, ante Madagascar y la República Checa, por márgenes estrechos, pero cerró la competencia con dos victorias en sus últimos tres encuentros. Eseta y Luisa marcaron tries
La participación también representó a su familia y a su herencia tongana. Luisa explicó que, en su cultura, la familia ocupa un lugar central y nadie está por encima de los demás. Como abanderada, pudo relacionarse con deportistas de otros países pese a las diferencias de idioma
La separación momentánea entre ambas fue especialmente difícil: según Luisa, nunca habían pasado tanto tiempo alejadas. La entrenadora destacó además la coordinación entre las hermanas y su capacidad para anticipar los movimientos de la otra
El crecimiento del rugby femenino juvenil
Desde los Juegos de París, la entrenadora ha observado un mayor interés de niñas estadounidenses por practicar rugby. Atribuye ese crecimiento al trabajo de los clubes, las comunidades y los técnicos que generan nuevas oportunidades
World Rugby también busca aumentar la presencia del deporte en Estados Unidos. El país organizará la Copa Mundial masculina en 2031 y la femenina en 2033
Sin embargo, el desarrollo juvenil todavía enfrenta límites. El programa nacional dispone de un solo campamento y de una o dos competencias al año, una frecuencia que restringe el tiempo de preparación de las jugadoras
Para Eseta, el rugby ya modificó la forma en que observa un cuerpo que antes le hacía sentirse fuera de lugar. La conexión con Maher se volvió personal durante una ceremonia de entrega de camisetas en la embajada estadounidense en Dakar: las deportistas juveniles recibieron mensajes grabados por integrantes de los equipos sénior y Maher preparó uno especialmente dirigido a Eseta