El Departamento de Defensa de Estados Unidos autorizó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a probar un dispositivo militar no letal conocido como “rayo de calor” y a diseñar tácticas para un posible uso en la frontera sur
La autorización fue firmada en septiembre por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y tendrá inicialmente una duración de siete meses. La medida retoma una posibilidad analizada por administraciones anteriores, aunque nunca aplicada
Cómo funciona el Sistema de Denegación Activa
El equipo, denominado oficialmente Sistema de Denegación Activa (ADS), emite un haz invisible de ondas electromagnéticas con un alcance cercano a un kilómetro
Cuando la energía entra en contacto con la piel, produce una intensa sensación de calor. El efecto inicial puede provocar una reacción inmediata de alejamiento, mientras que el hormigueo residual suele durar entre diez y 15 minutos
Las Fuerzas Armadas estadounidenses enviaron el sistema temporalmente a Afganistán hace casi dos décadas y evaluaron utilizarlo en centros de detención fuera del país. Sin embargo, nunca fue empleado en un combate activo
El DHS asumirá el desarrollo de las tácticas
El documento de autorización no especifica dónde ni bajo qué condiciones se realizarían las pruebas. También establece que el dispositivo no deberá ser operado por personal del Departamento de Guerra
El DHS quedó como responsable del empleo, el uso y el desarrollo de las tácticas, técnicas y procedimientos vinculados con el sistema. El acuerdo contempla el préstamo de una unidad ADS durante siete meses, contados desde septiembre
Al finalizar ese período, el departamento podrá solicitar una extensión si considera que el equipo resulta necesario para sus operaciones en la frontera
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) sostiene que evalúa de manera continua nuevas tecnologías destinadas a mejorar su eficacia operativa y sus capacidades de misión
Las dudas sobre su utilización en zonas de cruce
En años anteriores, el sector fronterizo de El Centro estudió la posibilidad de emplear el dispositivo para disuadir cruces en zonas fluviales. El área abarca aproximadamente 112 kilómetros de frontera
La evaluación generó preocupación por el riesgo de que una persona quedara incapacitada dentro del agua y pudiera ahogarse. También se plantearon interrogantes sobre los costos, la capacitación necesaria y las normas que deberían regular su empleo
La tecnología había sido considerada durante el primer mandato de Donald Trump para controlar disturbios civiles posteriores a la muerte de George Floyd. En 2018, Kirstjen Nielsen, entonces secretaria de Seguridad Nacional, descartó esa alternativa
Las discusiones previas también cuestionaron el riesgo de tratar a migrantes y ciudadanos como si fueran combatientes enemigos