WASHINGTON.- El gobierno de Donald Trump negocia un acuerdo para garantizarse acceso estable y de largo plazo a una porción de las reservas de crudo de Venezuela, según fuentes cercanas a las conversaciones
La iniciativa prevé que Estados Unidos obtenga derechos sobre un conjunto de campos petroleros que podrían ser desarrollados por compañías estadounidenses, con el suministro resultante destinado al mercado norteamericano
Un esquema de largo alcance
De acuerdo con los términos que se analizan, Washington buscaría contratos a largo plazo sobre alrededor de un tercio de las reservas venezolanas, lo que equivaldría a unos 90 mil millones de barriles
Entre las opciones en estudio figura un modelo de arrendamiento, seguido por una subasta o licitación para asignar los campos a productores de Estados Unidos
La negociación incluye 17 áreas, entre ellas yacimientos sin desarrollar en la Faja del Orinoco y campos maduros en el Lago de Maracaibo
Presión por petróleo y resultados
Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses a comienzos de enero, el clima político cambió y Washington aceleró su interés por asegurar un flujo estable de crudo para sus refinerías
El objetivo también es impulsar la inversión en una industria energética venezolana deteriorada, con una producción cercana a 1,25 millones de barriles diarios
Pese al optimismo oficial, la producción apenas subió unos 200.000 barriles en el último año, y las proyecciones para 2027 siguen siendo moderadas
Obstáculos legales y de infraestructura
El principal desafío es jurídico. La normativa venezolana no contempla la concesión de terrenos petroleros, y la Constitución reserva las actividades esenciales de la industria al Estado
La ley de hidrocarburos reformada sí habilita empresas conjuntas y contratos de producción compartida, pero eso no resuelve las objeciones sobre la legitimidad del acuerdo ni la resistencia política interna
A eso se suman problemas operativos: falta de infraestructura, acceso limitado a transporte, abandono de instalaciones y robos de maquinaria. Recuperar esos campos exigiría inversiones de miles de millones de dólares y fuertes medidas de seguridad
Empresas y pulseada política
Marco Rubio y Chris Wright esperan viajar a Venezuela a principios de septiembre para anunciar el entendimiento, aunque dentro de la industria hay dudas sobre si podrá concretarse algo sustancial en ese plazo
En paralelo, Chevron está cerca de ampliar su presencia en el país con dos nuevos campos de crudo pesado, mientras Halliburton evalúa ofrecer equipos y servicios. ExxonMobil y ConocoPhillips, en cambio, planean mantenerse al margen por ahora
El posible acuerdo también enfrenta resistencia en Estados Unidos, donde un esquema de esta magnitud probablemente requeriría aprobación legislativa