WASHINGTON.– Los inventarios de misiles Patriot en Europa atraviesan un nivel de tensión extremo y eso enciende alertas dentro de la OTAN ante un eventual ataque ruso. La falta más sensible es la de interceptores capaces de derribar misiles balísticos de alta velocidad
Según funcionarios consultados bajo anonimato, las reservas se redujeron con fuerza después de que Estados Unidos y sus aliados trasladaran munición hacia Medio Oriente para enfrentar los ataques iraníes. En ese proceso, parte del stock europeo quedó comprometido y la capacidad de reposición no avanzó al mismo ritmo
Un punto débil en la defensa europea
Los Patriots son hoy la pieza más valiosa de la defensa aérea para proteger bases militares, centrales eléctricas y otros blancos sensibles. Sin suficientes interceptores, advierten especialistas, la respuesta ante una salva sostenida de misiles balísticos sería mucho más limitada
En paralelo, también se registra escasez de ATACMS, otro sistema clave para ataques de alcance medio. Aun así, el cuadro general de municiones en Europa aparece menos comprometido que el de la defensa antiaérea, porque varios países cuentan con misiles ofensivos propios
Ucrania, el termómetro más expuesto
La falta de Patriots golpea con mayor fuerza a Ucrania, que sigue pidiendo más apoyo para su defensa aérea. Kiev sostiene que solo este sistema, fabricado en Estados Unidos, puede frenar algunos de los misiles balísticos rusos más avanzados
Desde el inicio de la invasión rusa, Washington entregó cientos de interceptores, pero el conflicto con Irán terminó por acelerar el vaciamiento de arsenales. Expertos señalan que el suministro previsto para Ucrania estaba calculado, mientras que el consumo en Medio Oriente se produjo con rapidez inesperada
Las limitaciones del escudo
Un sistema Patriot puede seguir, calcular y destruir un objetivo en cuestión de minutos, pero cada batería cubre un área acotada. Eso significa que protege un punto específico y no una ciudad completa
Como alternativa, Francia e Italia impulsan el SAMP/T NG, una versión mejorada de su sistema de defensa aérea. Sin embargo, aún no fue probado en combate y su alcance sigue por debajo del Patriot
La reposición que todavía no alcanza
Las autoridades aliadas esperan que la producción mejore recién hacia 2030, cuando la fabricación anual de Patriots podría llegar a 2000 unidades. Este año, en cambio, se prevé una producción bastante menor
La primera planta europea dedicada a estos misiles abriría en Alemania en septiembre, con entregas iniciales previstas para países que ya hicieron pedidos. Mientras tanto, algunos gobiernos se encuentran con sistemas comprados pero sin munición suficiente para utilizarlos
Pese a la preocupación, desde la OTAN y el Pentágono niegan que exista una escasez crítica. Aun así, en el terreno militar persiste una conclusión incómoda: sin más Patriots, Europa queda con menos margen para frenar un ataque balístico de gran escala