En medio de un entorno digital que premia la rapidez, la repetición y las recomendaciones automáticas, el Festival de Cine Independiente de la Ciudad de México (FECIMX) propone una pausa. Su novena edición se llevará a cabo del 2 al 6 de septiembre de 2026 con 32 obras en competencia, funciones especiales, cine clásico mexicano, actividades de formación y una propuesta escénica que mezcla imagen, música y experimentación

Emiliano Escoto, codirector del encuentro, sostiene que la intención no es decirle al público qué debe ver, sino abrir otras rutas de acceso al cine y recuperar la conversación alrededor de las películas

Sostener la mirada frente a la pantalla rápida

El lema de este año, “Sostener la mirada”, parte de una idea sencilla: detenerse. El festival busca ir contra el consumo acelerado de imágenes impuesto por redes sociales y plataformas de entretenimiento que, además de distribuir contenidos, también moldean sus formas y ritmos

Escoto plantea que ese ecosistema termina por uniformar lo que se produce y lo que se ve. Frente a eso, el festival invita a suspender la búsqueda constante de novedades y a preguntarse qué ocurre cuando una imagen se contempla por más tiempo

Discutir también es parte del cine

Uno de los retos para el cine independiente es, paradójicamente, la abundancia de oferta. Aunque internet facilita el acceso, también encierra a los usuarios en recomendaciones parecidas a sus hábitos previos. Eso reduce el descubrimiento de otros lenguajes y acorta la vida pública de muchas películas

El FECIMX quiere funcionar como un espacio de resonancia: un lugar donde las obras circulen más allá de su estreno y donde también exista la posibilidad de disentir. Para su codirector, una comunidad cinéfila no tiene por qué pensar igual todo el tiempo; discutir una película también forma parte de verla

Clásicos para volver a preguntar

La sección Cine Clásico Mexicano Revisitado recupera este año Llámenme Mike (1979), de Alfredo Gurrola, y Tintorera (1977), de René Cardona Jr. La primera, una comedia negra con cuatro premios Ariel, inaugura el festival. La segunda vuelve como una obra que permite revisar, desde el presente, temas como la masculinidad, el abuso de poder y el erotismo

Escoto reconoce que Tintorera puede resultar incómoda bajo criterios actuales, pero insiste en que la idea no es cancelarla ni celebrarla sin distancia, sino usarla para abrir discusión

Masculinidades bajo revisión

La perspectiva de género tendrá un espacio específico con Reencuadres, proyecto desarrollado junto con Mujeres Lab y la programadora y gestora cultural Paulina Romo. Tras dos ediciones enfocadas en la mirada femenina en el cine, la iniciativa cambia ahora para involucrar a los hombres en conversaciones sobre violencia y desigualdad

La programación reunirá cortometrajes sobre masculinidades, paternidad, afectos y conductas heredadas, desde perspectivas cis y trans. Después de las funciones habrá diálogo con especialistas y público

Un festival que busca comunidad

El FECIMX nació para abrir espacio a jóvenes cineastas que no encontraban lugar en encuentros más grandes. Con los años se consolidó como una ventana para ficciones, híbridos, narrativas experimentales y apuestas arriesgadas

En esta edición, el festival eligió sedes más pequeñas para favorecer el intercambio posterior a las funciones. Entre ellas están Cine Tonalá, Cinemanía, el Centro de Cultura Digital, el Cineclub La Fragua, el Centro Cultural del México Contemporáneo, ESCINE y el Museo Casa de Carranza

La lógica, explica su dirección, no es dictar el valor de las obras, sino proponer una conversación a partir de ellas

Penumbra y la frontera entre cuerpo y pantalla

Otro de los ejes será Penumbra, un cine-concierto inmersivo del colectivo Umbra, de Morelia, Michoacán. La pieza combinará performance, proyecciones y sonido para explorar el vínculo entre lo digital y lo corporal

Más que una etiqueta cerrada, la propuesta se concibe como una experiencia colectiva cercana a la fiesta y al cruce de disciplinas

También un espacio para crear

La programación incluye además la Tercera Clínica de Desarrollo para Proyectos de Largometraje, con apoyo de PROCINECDMX y coordinación del cineasta Carlos Lenin Treviño. Participan 10 proyectos de ficción, no ficción e híbridos, con el objetivo de identificar el corazón de cada relato y avanzar hacia su producción

La meta es que en la décima edición del festival algunas de esas obras ya comiencen a circular por otros encuentros cinematográficos

Escoto recuerda una función de la edición anterior como ejemplo de lo que busca el festival: una obra que unió imágenes del deshielo polar con comunidades afectadas por inundaciones y música en vivo dejó al público visiblemente conmovido. Para él, ese tipo de experiencias justifica el proyecto: provocar emociones y preguntas que acompañen a los espectadores después de salir de la sala

“Que se atrevan a mirar de otra manera”, resume el codirector. “Que se atrevan a sostener la mirada”