Las gírgolas son una de las opciones más atractivas para producir hongos en casa porque no necesitan luz solar directa. Como no tienen clorofila, crecen sobre materia orgánica y aprovechan sustratos como paja de cereales, aserrín, cáscara de arroz, marlos de maíz o virutas de maderas blandas
Un cultivo que empieza en la oscuridad
Para iniciar el proceso se utiliza una bolsa o módulo de autocultivo ya inoculado con el hongo y paja de trigo pasteurizada. Durante unos 20 días conviene mantenerlo en condiciones de humedad, temperatura y oscuridad adecuadas para que el sustrato se colonice por completo
En casa, el módulo debe ubicarse en un lugar con luz suficiente para leer, pero nunca al sol directo. También conviene alejarlo de estufas y salidas de aire acondicionado, porque el exceso de calor o sequedad perjudica el desarrollo
Humedad constante para que aparezcan los brotes
Cuando el micelio está listo, se hacen pequeños cortes en cruz con un cuchillo limpio con alcohol para permitir la salida de las fructificaciones. Después, el sustrato se pulveriza con agua una o dos veces por día
Según la temperatura ambiente, las gírgolas pueden tardar más o menos en aparecer. Entre el cuarto y el sexto día desde que nacen, dejan de crecer, el sombrero se aplana y pierde brillo: ese es el momento ideal para cortarlas desde la base del ramillete
Si no se consumen enseguida, pueden guardarse unos días en la heladera, cubiertas. Cada módulo puede dar hasta tres oleadas, aunque la primera suele ser la más abundante. Más adelante, la paja usada puede ir a la compostera y todavía podría dar una última cosecha inesperada
Variedades, cocina y valor nutricional
Además de las gírgolas comunes, existen variedades rosadas, doradas y pardas. Todas se destacan por su textura firme y su sabor umami, que recuerda a la carne por la consistencia de sus tejidos, formada por quitina
En la cocina son muy versátiles: se pueden comer asadas, en rellenos, en escabeche, ensaladas, milanesas, pizzas, panes o focaccias. Lo ideal es cocinarlas rápido, con fuego fuerte, y salar al final para evitar que suelten agua y pierdan firmeza
También aportan fibra con efecto prebiótico, pueden beneficiar la microbiota intestinal y contienen compuestos asociados con la reducción del colesterol en sangre, además de propiedades antioxidantes, hipoglucémicas y hepatoprotectoras