Cada 21 de septiembre, con la llegada de la primavera, regalar flores amarillas se convirtió en una costumbre muy extendida en la Argentina. La tradición ganó fuerza durante los últimos años, impulsada especialmente por las redes sociales

Aunque no existe una fecha precisa que marque el nacimiento de esta celebración, el origen del gesto suele relacionarse con Floricienta, la serie juvenil creada por Cris Morena y estrenada en 2004

La canción que convirtió a las flores en un símbolo

La referencia principal es la canción “Flores amarillas”, incluida en la banda sonora de la ficción. En la historia, Florencia Santillán, interpretada por Florencia Bertotti, sueña desde niña con recibir un ramo de ese color

El personaje es una joven huérfana, alegre y algo torpe que trabaja como música y luego se convierte en niñera de los hermanos Fritzenwalden. Allí debe enfrentarse a las maniobras de Delfina, la novia de Federico, y de su madre Malala

La serie tuvo una segunda temporada en 2025, en la que apareció el Conde Máximo Augusto Calderón de la Hoya, interpretado por Fabio Di Tomaso, tras la salida de Gil Navarro. En el desenlace, Máximo se convierte en el gran amor de Flor y en el padre de sus hijos: Federico, Andrés y Margarita

Escenas recordadas y el impulso de las redes

Las flores tienen un papel destacado en la ficción. Durante la primera temporada, Flor recibe cientos de flores amarillas de Franco, el hermano de Federico, quien intentaba conquistarla. La escena quedó entre las más recordadas de la producción

El tema musical reforzó ese vínculo. Su videoclip, ambientado en la década de 1950, muestra a Flor esperando que Máximo le entregue el ramo que tanto desea como una demostración de amor

Con el crecimiento de plataformas como TikTok, la canción volvió a ocupar un lugar central. Miles de usuarios comenzaron a publicar videos con ese audio y a expresar su deseo de recibir flores amarillas durante el Día de la Primavera

Además de la referencia televisiva, el amarillo suele asociarse con la paz, la armonía y la prosperidad. Así, un elemento de la cultura popular terminó convertido en un gesto afectivo que se repite cada septiembre