Florida se encamina hacia una temporada invernal marcada por cambios bruscos: períodos templados podrían alternarse con irrupciones de aire frío. Por ahora, no es posible establecer el día exacto en que llegará una ola polar

Los descensos más importantes podrían producirse a comienzos y mediados de diciembre, a principios de enero y nuevamente en febrero. El invierno astronómico comenzará el lunes 21 de diciembre, aunque los primeros frentes fríos pueden avanzar durante el otoño boreal

Enero suele concentrar las temperaturas más bajas

Enero es históricamente el mes más frío de Florida, con una temperatura media cercana a los 61 °F (16 °C). Cuando los valores descienden lo suficiente, las iguanas pueden quedar inmovilizadas y se emiten advertencias específicas para la población

Lluvias desiguales durante la temporada

Las previsiones indican temperaturas superiores a las habituales en Florida, especialmente hacia el final del invierno. Sin embargo, el comportamiento de las lluvias sería diferente según la zona

El norte del estado podría recibir más precipitaciones de lo normal, mientras que el sur tendría acumulados inferiores al promedio. En sectores del centro y el sur, entre diciembre y febrero, podrían registrarse entre 2 y 5 pulgadas (5 y 12 centímetros) adicionales de lluvia

El Niño puede modificar la circulación atmosférica

El calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial puede alterar la circulación atmosférica y la trayectoria de las corrientes en chorro. Ese cambio favorecería el desplazamiento de tormentas hacia el sur de Estados Unidos

Las proyecciones asignan un 83% de probabilidad a que el episodio alcance una intensidad no registrada desde 1950 y un 98% de que continúe hasta el inicio de la primavera boreal

Diciembre y febrero, meses con mayor potencial de tormentas

Entre noviembre y marzo, Florida podría enfrentar más episodios de tiempo severo que en una temporada habitual. Diciembre y febrero aparecen como los meses con mayor potencial de tormentas intensas en la península

La humedad disponible, las temperaturas del golfo de México y del Atlántico y la interacción entre las corrientes en chorro podrían favorecer tormentas organizadas. Además, la cizalladura del viento, que consiste en cambios de velocidad o dirección con la altura, podría contribuir a la formación de tormentas capaces de producir tornados

La intensidad y la ubicación de estos fenómenos dependerán de cómo evolucionen las condiciones atmosféricas durante la temporada