El lavarropas dejó de funcionar y el tender se declaró en huelga. Los productos de limpieza organizaron una demostración frente al lavadero para reclamar que la actividad se reanude
El conflicto llegó a una instancia de conciliación obligatoria, con la expectativa de que el KOH-I-NOOR acepte hacer horas extras hasta que la situación se normalice. Pero el panorama meteorológico no ofrece alivio: el tiempo se volvió inestable, con lluvias, garúa, lloviznas y tormentas
La falta de ropa seca también modificó las conversaciones domésticas. En lugar de discutir qué comer, muchas parejas ahora intentan decidir qué podrán ponerse al día siguiente
El guardarropa empezó a quedar vacío. Reaparecieron remeras gastadas, pantalones rotos, camisas con los hilos sueltos, vestidos de novia y pulóveres dañados por polillas y otros insectos. En los casos más extremos, algunas personas dieron vuelta la ropa interior para usarla del otro lado
La emergencia alcanzó incluso a las oficinas: hubo gerentes que asistieron a trabajar con camisetas suplentes de Lanús, buzos de egresados de 1999 y rompevientos de Pumper Nic
Los peluqueros reclamaron el fin de las lluvias que provocan frizz y pidieron una mesa de diálogo con meteorólogos y funcionarios. Entre sus propuestas figuran retenciones a la lluvia y un impuesto a la riqueza para las grandes precipitaciones
Los coloristas, por su parte, anunciaron un aplausazo nacional contra la importación de productos para decoloración y reflejos
También protestaron los responsables de canchas de pádel, fútbol y tenis. Exigieron el regreso de las actividades deportivas, convocaron a una marcha con paletas, pelotas y raquetas, y reclamaron que los partidos puedan volver a extenderse cinco minutos para quienes llegan tarde
Los personal trainer y los entrenadores de crossfit prometieron responder con actividad física: harán sentadillas desde San Isidro hasta Adrogué, seguidas de tres series de burpees y dos ejercicios con pesas rusas
La lluvia también afectó a los lavaderos de autos, cuyos empleados fueron enviados a sus casas para trabajar de manera remota. Los pileteros se declararon en quiebra antes del verano y los fanáticos del asado guardaron todo en el freezer hasta que reaparezca el sol, con achuras a media asta en las parrillas
Sin embargo, hay sectores que no desean que se despeje el cielo. El Sindicato del Paraguas, la Unión Argentina de Pilotos de Lluvia, el Círculo de Amigos de la Humedad y la fundación MojAR anunciaron que resistirán cualquier intento de volver a los días soleados
Según esas organizaciones, el regreso del sol implicaría volver a los picnics, las actividades al aire libre y la ropa sin olor a humedad. Su consigna final fue contundente: "¡Viva la humedad, carajo!"