Forest City, en Malasia, nació como una apuesta monumental: un desarrollo de US$100.000 millones pensado para convertirse en una urbe de lujo y alta densidad frente a Singapur. Una década después, la imagen es muy distinta. En sus torres de departamentos sobran los espacios vacíos, abundan los pasillos silenciosos y la ocupación real está muy lejos de la promesa original
El proyecto fue presentado como un polo financiero y residencial para cientos de miles de personas. Pero la combinación de la pandemia, la crisis del mercado inmobiliario chino y las restricciones al endeudamiento frenó su expansión y dejó buena parte de la urbanización inconclusa. Hoy, en lugar del boom prometido, Forest City carga con la reputación de ciudad fantasma
El vacío que aprovechan las redes criminales
Ese escenario terminó atrayendo a grupos dedicados a las estafas. A mediados de julio, la policía malaya irrumpió en 32 locales vinculados a dos supuestas operaciones fraudulentas dentro del complejo y detuvo a 335 personas. También incautó centenares de computadoras, teléfonos móviles y otros equipos usados para sostener la actividad
Según la investigación, desde esos espacios se ejecutaban fraudes de inversión y engaños amorosos dirigidos a víctimas fuera del país, con estructuras que trabajaban con criptomonedas. Entre los arrestados había ciudadanos de China, Indonesia, Malasia y Myanmar
Un negocio criminal cada vez más profesional
Especialistas en delitos financieros advierten que este tipo de redes dejó de parecerse a bandas improvisadas. Funcionan con áreas de reclutamiento, soporte informático, lavado de dinero e infraestructura propia. En muchos casos, operan como empresas ilegales de gran escala, con procesos más sofisticados y mayor capacidad para esconderse detrás de fachadas legítimas
Forest City ofrece justo lo que buscan: edificios modernos, muchas unidades vacías, conectividad internacional y poco movimiento en las calles. Esa combinación facilita que actividades ilícitas se mezclen con la vida cotidiana sin llamar demasiado la atención
La paradoja de un proyecto en pausa
El desarrollo, impulsado por una gran constructora china junto con una firma vinculada a la familia real local, estaba pensado como una metrópolis ecológica con hotel de lujo, campo de golf y parque acuático. Pero apenas una parte del plan original llegó a completarse. El resto quedó suspendido en una escala que nunca llegó a consolidarse
Mientras tanto, el complejo sigue promocionándose como un destino para inversión e innovación. Esa narrativa, dicen los expertos, también puede servir de cobertura para que redes criminales se instalen sin levantar sospechas y conviertan el exceso de capacidad ociosa en ventaja operativa
La policía cree que el caso podría ser apenas una muestra de un fenómeno más amplio. Y entre residentes y trabajadores del lugar convive la misma contradicción: algunos aseguran que las estafas eran un secreto a voces; otros ven con sorpresa cómo más gente empieza a mudarse a una urbanización que, por años, simbolizó el fracaso de una promesa inmobiliaria descomunal