Controlar la glucemia es fundamental para cuidar la salud metabólica. La glucosa es el azúcar que circula por la sangre y funciona como una de las principales fuentes de energía del organismo

En una medición en ayunas, un valor inferior a 100 mg/dl se considera normal. Cuando el resultado se ubica entre 100 y 125 mg/dl, puede indicar una alteración compatible con prediabetes y requiere seguimiento médico

Qué indica la hemoglobina glicosilada

Para evaluar el comportamiento de la glucosa durante un período más prolongado, los especialistas recurren a la hemoglobina glicosilada. Este análisis permite estimar los niveles de azúcar en sangre de los últimos tres meses y no exige una extracción adicional

También puede analizarse la glucemia dos horas después de comer. Si el resultado se encuentra entre 140 y 200 mg/dl, se considera un rango de alerta asociado con la prediabetes

Ignorar esta etapa puede aumentar el riesgo de progresar hacia la diabetes. Según las proyecciones mencionadas por el médico Jorge Tartaglione, entre el 5% y el 10% de las personas con esta condición podrían desarrollar diabetes cada año, mientras que cerca del 70% lo haría a lo largo de su vida sin un abordaje adecuado

Hábitos que ayudan a controlar el azúcar

La prevención incluye modificar ciertos hábitos, sostener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y mantener controles con profesionales de la salud

La insulina funciona como una llave que permite que la glucosa ingrese a las células y sea utilizada como energía. Cuando el organismo no responde correctamente a esta hormona o no produce la cantidad necesaria, aparecen alteraciones metabólicas

La actividad física es una de las herramientas principales para mejorar ese proceso. También resulta importante controlar el peso corporal, ya que el exceso de peso favorece la obesidad y puede dificultar el manejo de la glucemia

En determinados casos, el tratamiento puede incluir medicamentos como la metformina o la tirzepatida, siempre bajo indicación médica

Realizar una medición al menos una vez al año y consultar ante cualquier resultado alterado permite detectar el problema a tiempo y definir el tratamiento más adecuado para cada persona