El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) reactivó los controles vehiculares como parte de un nuevo esquema para sus operativos migratorios. Según confirmó Tom Homan, responsable de la política fronteriza, cada equipo de arresto deberá contar con al menos un agente equipado con una cámara corporal
Un despliegue nacional en marcha
La medida forma parte de una expansión gradual de cámaras corporales en todo el país, financiada con más de 120 millones de dólares. Ese presupuesto incluye la infraestructura digital, los servidores de almacenamiento y el personal administrativo necesario para sostener el sistema
Las cámaras ya fueron compradas y, antes de su distribución en las bases operativas, se realizan talleres de formación para instructores regionales
Qué buscan registrar los operativos
En cada intervención migratoria deberá haber al menos un agente con la cámara encendida. Las grabaciones funcionarán como respaldo oficial del procedimiento y podrán usarse en investigaciones internas y en pedidos públicos de información
Las ciudades donde se probó el sistema
Antes de su expansión, la tecnología fue ensayada en Baltimore, Filadelfia, Detroit, Buffalo y Washington. En esa etapa participaron áreas internas como Operaciones de Ejecución y Remoción e Investigaciones de Seguridad Nacional
El Departamento de Seguridad Nacional explicó en una evaluación de impacto sobre privacidad, publicada en marzo de 2024, que la Oficina de Armas de Fuego y Programas Tácticos de ICE coordina el programa y se encarga de la capacitación, prueba, evaluación y supervisión del sistema
Impacto entre los inmigrantes
El regreso de las paradas vehiculares con cámaras corporales tiene un efecto directo sobre la comunidad latina, que concentra una parte importante de las detenciones migratorias en controles de tráfico
Para los inmigrantes en Estados Unidos, el cambio implica que los operativos quedarán documentados con mayor detalle y que la presencia de dispositivos de grabación será obligatoria en cada equipo de arresto