Un avión de pasajeros que cayó sobre hielo marino en Alaska en febrero de 2025 y dejó 10 muertos operaba con antecedentes de vuelos por encima del peso permitido, según investigadores federales
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte concluyó además que la supervisión de la compañía Bering Air por parte de la Administración Federal de Aviación fue inadecuada y que ambas fallas contribuyeron al accidente, considerado uno de los más mortales en el estado en este siglo
Fallas encadenadas antes del impacto
El informe señala que el piloto no mantuvo una velocidad de aire suficiente, probablemente porque intentaba gestionar el sistema de protección contra el hielo mientras se preparaba para aproximarse al aeropuerto de Nome
La agencia también indicó que la aeronave iba con exceso de peso para volar en condiciones de hielo y que la pista del aeropuerto estaba cerrada temporalmente por tareas de deshielo
Supervisión insuficiente y crecimiento rápido
Los investigadores encontraron un patrón de pesos subreportados en los manifiestos de vuelo de la empresa y operaciones por encima de los límites autorizados
También sostuvieron que la autoridad aeronáutica no advirtió el aumento de complejidad operativa y el rápido crecimiento de la compañía tras la pandemia y la quiebra de su principal competidor, factores que debieron haber motivado una vigilancia más estricta
La presidenta de la junta sostuvo que la tragedia no respondió a una sola falla, sino a una sucesión de errores evitables que fueron debilitando los márgenes de seguridad
El vuelo cubría la ruta regular entre Unalakleet y Nome, un trayecto de unos 240 kilómetros. La aeronave desapareció a unos 50 kilómetros al sudeste de Nome y luego fue hallada en un témpano a la deriva