La casa de Hirosuke Shimada resistió casi sin daños el terremoto de esta semana en el suroeste de Japón. Sin embargo, él, su esposa y sus tres hijas no se sienten capaces de dormir allí y ahora pasan las noches en una tienda instalada en el patio delantero
Al otro lado de la ciudad costera de Yatsushiro, el carpintero Makoto Sawatari se enfrenta a un panorama distinto: yeso caído, tejas rotas y ventanas agrietadas. Más de una década después de otro gran sismo, vuelve a calcular cuánto le costará reconstruir lo que el temblor volvió a golpear
El costo material y el costo emocional
El terremoto de magnitud 7,1 del martes dejó al menos 25 muertos. Pero para miles de sobrevivientes, sobre todo en zonas cercanas al epicentro, las consecuencias seguirán mucho más allá de la emergencia inicial
Sawatari, de 52 años, dijo que la sensación fue la de revivir una pesadilla. Estima que las reparaciones podrían superar los 10 millones de yenes, unos 61.000 dólares, más del doble de lo que gastó tras el terremoto de Kumamoto de 2016, que causó más de 260 muertes y dejó decenas de miles de viviendas dañadas o destruidas
La ciudad, marcada otra vez por casas derrumbadas, también arrastra problemas básicos: varias viviendas siguen sin agua corriente y algunas no tienen electricidad. La situación preocupa aún más porque las temperaturas llegaron el jueves a 35 grados Celsius
Vivir con miedo, aunque la casa siga en pie
Shimada, de 46 años, cree que su vivienda sobrevivió gracias a sus vigas gruesas y cimientos sólidos, como ya había ocurrido en los terremotos de 2016. Aun así, su familia prefiere el calor de la tienda de campaña antes que regresar al interior
Su esposa, Yuka, contó que una réplica la obligó a salir corriendo cuando preparaba el almuerzo. Antes, el primer sismo la había sorprendido en la guardería donde trabaja, desde donde ayudó a evacuar a los niños al patio de recreo
Una reconstrucción que tomará tiempo
Sawatari, por su parte, no piensa abandonar su propiedad. Dice que es el único lugar donde puede vivir, aunque por ahora debe concentrarse en reparar casas ajenas antes de ocuparse de la suya
Con pisos desnivelados y paredes abiertas por las grietas, calcula que su hogar será el último en la lista. En Yatsushiro, la reconstrucción avanza, pero el miedo, las pérdidas y la incertidumbre todavía pesan más que los escombros