La idea de argentinidad atraviesa una etapa de revisión. A la imagen tradicional del argentino ingenioso, impulsivo y capaz de resolver sobre la marcha podría estar sumándose otro : el de personas talentosas y competitivas que también valoran el método, la preparación, las reglas y el trabajo colectivo

La generalización presenta riesgos, pero existen rasgos que suelen aparecer asociados con la identidad nacional: la pasión, la capacidad de resistir, la intensidad afectiva, la importancia de los vínculos y la sensación de que el mundo observa lo que ocurre en el país

Desde Borges, quien vinculó la condición argentina con un acto de fe y con el hecho de sentirse parte de una comunidad, hasta Sarmiento, que señaló la elevada conciencia del valor nacional, la pregunta por aquello que significa ser argentino reaparece en distintos momentos históricos

Del talento individual al trabajo con reglas

El economista Fernando Moiguer identifica un posible cambio en el modo en que la Argentina se presenta ante el mundo. Según su interpretación, el país habría pasado de buscar aprobación externa a reconocer que tiene elementos propios para ofrecer

En ese proceso ubica a figuras como Lionel Messi, Emanuel Ginóbili, Franco Colapinto y el seleccionado dirigido por Lionel Scaloni. Para Moiguer, representan una combinación de capacidad, intuición y pasión con atributos que durante mucho tiempo no formaron parte del arquetipo nacional: constancia, proceso, respeto por las normas y consideración por los demás

Guillermo Oliveto plantea una evolución similar. En su lectura, la llamada “creatividad intratable” asociada con la improvisación y el talento espontáneo podría transformarse en una capacidad más ordenada y compartida. No se trataría de abandonar la creatividad, sino de volverla compatible con la disciplina y la cooperación

El actor Guillermo Francella, a partir de los personajes que interpreta en Homo Argentum, describe una identidad marcada por la intensidad, la resiliencia, la picardía y la cercanía emocional. Lali Espósito, en una frase pronunciada ante una multitud en Madrid, resumió esa singularidad con una expresión: “Bichos raros”

El fútbol como espacio de identificación

El Mundial reavivó los sentimientos de pertenencia y ofreció imágenes de esfuerzo, unión y superación. Para algunos analistas, la selección argentina encarnó una forma de construir algo común por encima de las diferencias políticas

Fernando Moiguer sostiene que el equipo logró atravesar divisiones partidarias y convertirse en un punto de encuentro. A su entender, esa capacidad contrasta con una política que muchas veces construye identidad a partir de la confrontación con el adversario

El sociólogo Pablo Alabarces propone una mirada más cautelosa. Advierte que las circunstancias futbolísticas son excepcionales y que convertir una serie de victorias en una explicación sobre toda la sociedad puede resultar excesivo. El sufrimiento argentino, señala, no nació del fútbol, sino de décadas de crisis recurrentes

Alabarces también observa que el fútbol ocupó espacios que quedaron vacíos por la falta de otros relatos de futuro capaces de influir en la vida cotidiana. Su alcance, además, se volvió más amplio y transversal, con públicos que exceden las divisiones sociales tradicionales

El antropólogo y sociólogo Pablo Semán coincide en que el Mundial mostró una imagen de la nación deseada: una comunidad unida por el reconocimiento del esfuerzo, la capacidad y ciertos niveles de solidaridad. Sin embargo, considera prematuro utilizar ese fenómeno como prueba de un cambio definitivo en el sentido de Nación

La distancia con la política

La discusión sobre la argentinidad también está vinculada con el desgaste de las identidades políticas. Loris Zanatta interpreta el renovado interés por el tema como una señal de que el problema identitario permanece abierto

En su análisis, la sucesión de liderazgos presentados como salvadores favoreció el crecimiento de la antipolítica. También advierte que algunas expresiones de pasión pueden derivar en agresividad cuando se convierten en una explicación total de la vida social

Oliveto ofrece otra interpretación: la sociedad no necesariamente se alejó de la política, sino que podría estar intentando desprenderse de formas de apropiación y control. En ese marco, la adversidad aparece como una experiencia que desarrolló capacidad de adaptación, reacción rápida y resistencia

La palabra “permacrisis”, elegida por el Diccionario Collins en 2022 para describir un período de crisis sucesivas, resume una condición que los argentinos conocen desde hace décadas. Las reglas cambian, los pronósticos fallan y la necesidad de responder a escenarios inciertos se vuelve permanente

Entre el orgullo y la mirada ajena

Zanatta considera que los cambios actuales no necesariamente implican una ruptura profunda. A su juicio, persisten mecanismos antiguos: la búsqueda de ser los primeros, la expectativa de reconocimiento internacional y la preocupación constante por la manera en que otros países observan a la Argentina

El tango funciona, en esa lectura, como una imagen de la nostalgia y del arrabal. Puede ser interpretado con ironía y creatividad, pero también de manera agresiva, hasta convertirse en una forma de daño contra uno mismo

La pregunta, entonces, no es solo si los argentinos modificaron la forma de hablar sobre su identidad. También importa saber si cambiaron aquello por lo que desean ser reconocidos

Messi, Scaloni y Ginóbili pueden ser vistos no únicamente como deportistas exitosos, sino como símbolos de conductas que una parte de la sociedad considera dignas de imitar. El posible nuevo arquetipo argentino conservaría la pasión y la capacidad de sobreponerse, pero intentaría combinarlas con preparación, respeto, moderación y sentido colectivo