La competencia para suceder a António Guterres al frente de la ONU entró en una zona de alta incertidumbre. Las dos primeras rondas indicativas del Consejo de Seguridad dejaron bien ubicados a la excanciller guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, a la costarricense Rebeca Grynspan y al argentino Rafael Grossi, pero sin un favorito indiscutido

En un proceso que suele compararse con un cónclave, los 15 miembros del Consejo votan en secreto y los cinco permanentes Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Gran Bretaña conservan poder de veto. Para avanzar, un postulante necesita al menos nueve apoyos y no sumar rechazos de esos países

Una carrera abierta y con ruido político

La última ronda dejó a Rodrigues-Birkett con ocho apoyos, tres rechazos y cuatro opiniones neutras. Grynspan cayó a siete apoyos y cuatro rechazos. Grossi mantuvo siete respaldos, pero recibió seis rechazos, una señal que algunos especialistas interpretan como una batalla más cuesta arriba para el director del Organismo Internacional de Energía Atómica

Analistas del sistema multilateral advierten que el escenario es más áspero de lo habitual. Ninguno de los nombres que venían encabezando la contienda logró despegar con claridad y tampoco puede descartarse que aparezca un candidato nuevo en las próximas semanas

La siguiente ronda podría realizarse a mediados de septiembre, antes de la Asamblea General en Nueva York. Después, la negociación entraría en una etapa todavía más delicada, con el veto explícito de las potencias sobre la mesa

Grossi, entre apoyos y resistencias

Grossi, de 65 años, compite con el respaldo político del gobierno de Javier Milei y ha hecho de la reforma de la ONU uno de los ejes de su campaña. Sin embargo, su exposición pública en temas sensibles, como Ucrania e Irán, también lo colocó en el centro de tensiones diplomáticas

Desde Moscú hubo críticas directas a sus declaraciones sobre el desgaste de la ONU y sobre la situación en la central nuclear de Zaporiyia, ocupada por fuerzas rusas desde 2022. Ese cruce elevó el costo político de su candidatura y sumó interrogantes sobre el margen real de apoyo que puede reunir

También pesa el contexto bilateral entre Argentina y Gran Bretaña por Malvinas, una variable que algunos observadores siguen con atención por el lugar británico en el grupo de veto. Grossi, de todos modos, sostiene que su vínculo de trabajo con Londres no constituye un obstáculo

La disputa de fondo en el Consejo

La elección también está atravesada por una pulseada mayor: la crisis de legitimidad de la ONU, las guerras en Medio Oriente, el conflicto entre Rusia y Ucrania, el programa nuclear iraní y las críticas de Donald Trump al organismo, a las que se suma su impulso a un recorte del financiamiento estadounidense

En paralelo, crece la presión para que por primera vez una mujer llegue a la secretaría general. La alternancia regional favorece a América Latina después de 36 años, aunque ese criterio no garantiza nada en una votación dominada por los intereses del P5

Para los especialistas, el desenlace dependerá menos de la foto inicial y más de la negociación en reserva entre las grandes potencias. Por ahora, la conclusión más compartida es que la carrera está abierta, se encamina a prolongarse y podría terminar bastante lejos de los pronósticos iniciales