Un giro hacia la actividad

En la Casa Rosada aseguran que Javier Milei quiere dejar atrás la etapa de bajo y volver a mostrarse al frente de la gestión. Después de varias semanas de retracción, en las que concentró su atención en la economía y delegó la administración política en Karina Milei, el Presidente retomó la iniciativa con una presencia más visible en la sede de gobierno y en la agenda pública

La reacción llegó luego de que en su entorno interpretaran como un golpe político las versiones que insinuaban falta de actividad por su permanencia en Olivos. Desde entonces, Milei volvió a reunirse con ministros, habló ante legisladores y ahora prepara nuevas apariciones para consolidar una imagen de gestión activa

Las tres etapas que leen en el Gobierno

Dentro del oficialismo describen los últimos dos meses como una secuencia de tres momentos. El primero estuvo marcado por la salida de Manuel Adorni y la llegada de Diego Santilli a la jefatura de Gabinete, junto con el reordenamiento de la comunicación libertaria. Ese cambio, dicen, abrió un clima de expectativas y permitió recomponer vínculos con aliados provinciales

La segunda etapa, en cambio, quedó opacada por el avance de Argentina en el Mundial, la tensión generada por la llamada “campaña antiargentina” y errores propios en el manejo del mensaje oficial. A eso se sumó el impacto político de temas como la morosidad y el deterioro del consumo privado

Ahora el Gobierno intenta iniciar una tercera fase, más ofensiva, con mayor actividad presidencial y una búsqueda explícita de iniciativa. En ese contexto, la mejora del Índice de Confianza en el Gobierno y el anuncio sobre créditos hipotecarios fueron usados como señales de reactivación política, más que como soluciones de fondo

Economía, aliados y margen limitado

La conducción económica también quedó involucrada en ese intento de reordenamiento. Luis Caputo empuja medidas que muestren dinamismo, aunque dentro del propio Gobierno admiten que las herramientas son escasas y que el Presidente no quiere modificar el núcleo de su programa para sumar apoyos electorales

En paralelo, se reactivó el diálogo con el PRO y en la Casa Rosada hablan de contactos en 17 distritos, aunque sin certezas sobre el alcance final de un entendimiento. La negociación, reconocen, dependerá también de cómo evolucione la imagen del Gobierno en las próximas semanas

El oficialismo, además, empieza a convivir con una agenda legislativa más áspera. En Diputados cedió en la última sesión ante una serie de proyectos impulsados por bloques opositores y gobernadores, una dinámica que podría repetirse a medida que se acerque el calendario electoral y disminuya la predisposición de los aliados a acompañar

El Senado, las reformas y la interna

En el Senado se acumulan iniciativas que pueden volver a escena en breve. Patricia Bullrich impulsa el “Súper RIGI” y la reforma de la Ley de Salud Mental, mientras que también aparece en carpeta la posibilidad de llevar a sesión la reforma política dentro de dos semanas

Al mismo tiempo, persisten tensiones dentro del propio oficialismo por el manejo de la comunicación y por el reparto de poder entre los distintos sectores. La definición pública del vocero presidencial sobre Santiago Caputo abrió roces en ambos bandos de la interna, aunque por ahora el asesor presidencial conserva el respaldo directo de Milei

Otro foco de conflicto apareció con el avance de los pliegos de Alejandro Catania y Juan Pedro Galván Greenway. La firma de esos dictámenes reavivó suspicacias entre el karinismo y el bullrichismo, en una disputa que se mezcla con la influencia de Lule Menem y con la futura pelea por posiciones de poder

Economía frágil y pelea por el 2027

En el frente económico, la morosidad volvió a encender alarmas. Un informe de la consultora 1816 marcó un nuevo récord de irregularidad en el crédito: 12,94% en familias y 33,7% en entidades no financieras. El dato refuerza la preocupación por el dilema entre sostener el tipo de cambio o contener las tasas

Pese a eso, en la Casa Rosada sostienen que el mercado no está en estado de alarma y que el riesgo país no se disparó como temían. La lectura predominante es que no hay hoy un candidato peronista que aparezca con capacidad clara para derrotar a Milei, aunque advierten que la oposición podría reordenarse

Con la reelección en el horizonte y sin interés en construir un armado propio, Milei deja abierta una disputa que también observan Bullrich y Karina Milei, cada una con objetivos distintos. En el Gobierno saben que la pelea por la sucesión ya empezó, aunque todavía se juegue en voz baja