Victoria Ocampo no quiso una casa más en Palermo Chico. Tampoco aceptó una vida convencional. Su residencia de Rufino de Elizalde 2831 terminó siendo, como ella, una declaración de principios: blanca, sobria y pensada para romper con el entorno

Una apuesta moderna en plena Buenos Aires clásica

Tras un viaje a Francia en 1927, Ocampo regresó convencida de la arquitectura simple y luminosa que había visto en Europa. Poco después le encargó a Alejandro Bustillo una casa que, para 1929, resultó una novedad absoluta en la ciudad

La fachada limpia, sin ornamentos, se apartaba del lenguaje dominante del barrio. Y aunque Bustillo resolvió la obra dentro de la lógica de un petit hôtel, el resultado acompañó la voluntad de su dueña: espacios despojados, paredes blancas y una idea de modernidad muy definida

Una relación tensa entre dueña y arquitecto

El vínculo entre Ocampo y Bustillo no fue sencillo. Ella esperaba una casa moderna y él respondió con una solución más clásica de la que imaginaba. Las correcciones de plano, las diferencias de criterio y los agregados inesperados alimentaron una relación marcada por el roce

Aun así, la obra terminó encarnando parte del proyecto cultural de Ocampo: introducir en la Argentina nuevas formas de pensar, de vivir y de mirar el mundo

La casa como escenario cultural

En esas habitaciones recibió a figuras como Le Corbusier, José Ortega y Gasset y la Comédie Française. También allí nació en 1930 la revista Sur, una de sus grandes creaciones y un punto de inflexión en la vida intelectual argentina

Ocampo vivió en la casa hasta comienzos de la década de 1940, cuando se mudó a la quinta de San Isidro. Décadas después, la propiedad pasó a manos privadas y más tarde fue adquirida para convertirse en sede del Fondo Nacional de las Artes

Un patrimonio con vida

Hoy la casa funciona como espacio cultural, con muestras, charlas y visitas guiadas. Su preservación no busca congelarla, sino mantenerla activa, en diálogo con el presente

En octubre se prevé una exposición dedicada a la faceta modernista de Bustillo, con material inédito sobre la casa y la relación entre el arquitecto y Ocampo. En paralelo, también se reeditan los seis tomos de la autobiografía de la escritora, otra puerta de entrada a su legado