Un giro en la frontera de Texas

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) cambió su estrategia en el Parque Nacional Big Bend, en el oeste de Texas, tras la presión de propietarios de tierras, operadores turísticos y grupos conservacionistas. Ahora evalúa reemplazar las barreras fronterizas previstas por tecnología de vigilancia

El lunes 17 de agosto, el comisionado de la CBP, Rodney Scott, anunció la suspensión temporal de los trabajos en la zona mientras recorría el área y mantenía conversaciones con autoridades y comunidades locales. También ordenó retirar la maquinaria pesada del parque

El parque está ubicado junto al Río Grande y constituye uno de los sectores más sensibles de la frontera sur por su valor ambiental y paisajístico

Tecnología en lugar de muro

La nueva hoja de ruta que la agencia publicó en su sitio web contempla el despliegue de 538 millas de herramientas tecnológicas en zonas donde antes se habían construido o proyectado barreras. Entre las opciones figuran sistemas de detección subterráneos, torres de vigilancia, sensores móviles y cámaras

En el caso de Big Bend, la CBP todavía no definió qué dispositivos usará. Por ahora, la evaluación sigue abierta y no hay una decisión final

Como señal del cambio de enfoque, contratistas trasladaron equipos pesados fuera del parque hacia una zona de preparación cercana a Terlingua, la comunidad más próxima

Resistencia por el impacto ambiental y económico

El proyecto de un muro en Big Bend había generado objeciones de una coalición de propietarios, empresarios recreativos, conservacionistas y residentes de la zona, además de cuestionamientos de dirigentes de distintos partidos

Las críticas apuntan a que una obra de ese tipo alteraría el paisaje, afectaría la economía local, interrumpiría el desplazamiento de la fauna y pondría en riesgo sitios arqueológicos

Los ambientalistas advierten además que las excavaciones, las barreras y la iluminación artificial pueden modificar de manera severa el comportamiento de los animales y restringir su libre movimiento, en un área donde la densidad de fauna ya es baja

El miércoles, dos días después del anuncio de Scott, hubo una audiencia pública en Austin. Allí, Grahame Jones, director ejecutivo de la Alianza de Conservación de Texas, sostuvo que es posible asegurar la frontera sin construir y sin causar daño permanente al lugar