En un laboratorio de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, varias ratas llevan pequeños implantes que permiten registrar su actividad neuronal mediante monitores. Los investigadores estudian sus respuestas y procuran que los animales permanezcan en buenas condiciones durante los experimentos
Ese centro de Trondheim forma parte del complejo de investigaciones creado por May-Britt y Edvard Moser, el matrimonio de científicos que recibió el Premio Nobel de Medicina en 2014 por sus descubrimientos sobre los sistemas cerebrales vinculados con la orientación espacial
Un piso más abajo trabaja Soledad Gonzalo Cogno, una científica argentina nacida en Castelar y formada en la Universidad de Buenos Aires y el Instituto Balseiro. Se instaló en Noruega en 2017, cuando fue convocada por los Moser. Allí formó una familia junto con el físico argentino Iván Davidovich y tiene una hija de un año
De los registros neuronales a las teorías sobre el cerebro
Como líder de equipo, Gonzalo Cogno analiza los datos obtenidos por sus colegas a partir del seguimiento de ratas y ratones. Su especialidad es la neurociencia teórica: busca identificar principios capaces de explicar cómo funcionan las distintas actividades cerebrales
La investigadora considera que la disciplina atraviesa una transformación profunda. Las nuevas tecnologías permiten observar simultáneamente la actividad de miles de neuronas, algo que hasta hace poco estaba limitado a células individuales o grupos muy reducidos
Ese volumen de información permite estudiar cómo se organizan las redes neuronales, formular hipótesis y modificar determinados circuitos para comprobar sus efectos. Para Gonzalo Cogno, el avance tecnológico también obliga a revisar modelos que durante años se construyeron a partir de simplificaciones
Su propósito es comprender el cerebro de una manera más cercana a su funcionamiento real: estudiar sus propiedades como un sistema integrado y explicar qué función cumplen células de la corteza cerebral cuyo papel todavía no se conoce
El desafío de construir un mapa cerebral completo
Esta línea de trabajo se relaciona con el conectoma, el mapa de las conexiones que forman las redes del cerebro. La tarea ya pudo realizarse en organismos pequeños, como la mosca de la fruta, cuyo sistema nervioso tiene menos de 200.000 neuronas
La escala humana es muy diferente: se calcula que el cerebro contiene alrededor de 86.000 millones de neuronas. Por eso, alcanzar una descripción completa de sus conexiones todavía requiere un largo desarrollo científico y tecnológico
Aunque participó en investigaciones experimentales, Gonzalo Cogno siempre se sintió más atraída por la búsqueda de explicaciones generales. Su trabajo consiste en encontrar mecanismos simples que permitan interpretar observaciones complejas
Su investigación más reciente, realizada junto con Claudia Clopath, del Imperial College de Londres, está disponible como preprint y aún espera la evaluación de otros especialistas. El estudio analiza secuencias neuronales relacionadas con distintas funciones cerebrales y plantea que la diversidad de sus propiedades permite sostener conductas y procesos cognitivos flexibles
Una carrera construida sobre las ideas
En 2023, cuando recibió la conducción de su propio laboratorio, la científica destacó el respaldo de los Moser. Su trayectoria no había comenzado en las universidades más prestigiosas del mundo, pero sus mentores valoraron sus ideas y su capacidad de trabajo
Desde Noruega también desarrolló colaboraciones con instituciones de Londres, Barcelona y Nueva York. Al mismo tiempo, mantiene vínculos con investigadores argentinos y participa en iniciativas destinadas a fortalecer el intercambio científico
La posibilidad de regresar a la Argentina
Después de casi una década en Trondheim, la posibilidad de volver al país aparece en su horizonte. La distancia, los inviernos extensos y la crianza de una hija sin familiares cercanos forman parte de esa decisión
La científica sostiene que la investigación necesita continuidad y que sus procesos no deberían quedar sujetos a los cambios políticos. También observa con preocupación que en Argentina, en ciertos momentos, el trabajo científico sea desvalorizado
Sin embargo, extraña escenas cotidianas del país: los amigos, los asados y los recorridos por la avenida Bustillo, junto al lago Nahuel Huapi, cuando trabajaba en Bariloche
En diciembre viajará a esa ciudad para participar de un simposio de la Patagonian School of Science. Durante once días, especialistas en neurociencia intercambiarán ideas con entre 20 y 25 estudiantes de doctorado y posdoctorado
El encuentro contará además con la presencia de Edvard Moser, uno de los científicos que marcaron su carrera. Será una breve vuelta a casa para una investigadora que, desde el norte de Europa, intenta entender algunos de los secretos más complejos del cerebro