Durante décadas, Felipe de Edimburgo ocupó un lugar discreto junto a Isabel II. Pero su papel fue más decisivo de lo que sugería esa presencia en segundo plano: en los momentos de mayor presión para la Corona, también supo leer antes que otros hacia dónde avanzaba la sociedad
Ese rasgo volvió a quedar en evidencia tras la muerte de Diana de Gales, cuando Buckingham quedó obligado a revisar su relación con un público que pedía más cercanía, más respuestas y más transparencia. Casi treinta años después de aquella crisis, una conversación de 1998 permite recuperar esa faceta poco conocida del duque
Internet, antes de que fuera inevitable
Simon Lewis, secretario de comunicaciones del Palacio de Buckingham entre 1998 y 2000, recordó que Felipe quiso saber hacia dónde iba la comunicación de la institución y habló entonces de internet como una herramienta capaz de acercar a la familia real a escala global
Era una apuesta temprana. La red apenas empezaba a expandirse y todavía no había cambiado por completo la forma en que circulaba la información. Aun así, Felipe advirtió que ignorarla podía dejar a la monarquía fuera de un cambio de época
La idea no despertó entusiasmo inmediato. Según Lewis, muchos pensaron que se trataba de otra ocurrencia del príncipe y que acabaría archivada. Sin embargo, el tiempo terminó dándole la razón
Una monarquía obligada a hablar distinto
La familia real británica había estrenado su primera página web oficial en 1997, y aquel paso abrió una nueva etapa en su relación con la opinión pública. Desde entonces, la comunicación institucional fue incorporando herramientas que antes parecían ajenas a la Casa Real
Felipe ya había mostrado esa intuición décadas antes. En 1947 propuso televisar su boda con Isabel, una idea rechazada en ese momento. Años después, la coronación de Isabel II sí fue emitida en directo y marcó un giro en la manera en que la monarquía se presentaba ante el mundo
Más adelante llegaron otras decisiones pensadas para una audiencia cada vez más conectada: la investidura de Carlos como príncipe de Gales, el correo electrónico, la web institucional y, ya en el siglo XXI, las redes sociales
La lección de fondo
Felipe no fue un experto en relaciones públicas ni un estratega digital al uso. Su formación en la Marina y su recorrido vital lo situaron, más bien, en una posición desde la que supo detectar cambios profundos en la sociedad
Su legado, en ese sentido, fue claro: la autoridad de la Corona no podía sostenerse solo en la tradición. También debía estar presente en los canales donde vivía y se informaba la gente