La FIFA acusó a la UEFA de hostigar a su presidente, Gianni Infantino, en un escrito presentado ante un tribunal federal de Florida. La entidad pidió rechazar la solicitud de la organización europea para obtener pruebas sobre un proyecto de inversión privada que generó una fuerte crisis dentro del fútbol internacional

El documento, de 21 páginas, sostiene que la UEFA se equivocó al insinuar que Infantino pretendía obtener un beneficio personal del plan, que fue abandonado pocos días después de provocar una amplia reacción en contra

La UEFA solicitó autorización para buscar pruebas en tres tribunales. Entre ellos se encuentra una corte de Manhattan, en relación con la firma de inversiones radicada en Nueva York de Josh Kushner, y otra en Miami, donde la FIFA tiene una de sus sedes operativas

El objetivo de esa estrategia sería reunir elementos para preparar una eventual denuncia penal contra Infantino en Suiza por una supuesta administración financiera irregular

“La conducta de la UEFA demuestra que su presentación fue realizada de mala fe y con el propósito de hostigar”, argumentaron los abogados de la FIFA

La disputa también alcanza a las elecciones

La FIFA también vinculó el conflicto judicial con la próxima elección presidencial de la organización. El plazo para presentar candidaturas vence el 18 de noviembre y los comicios se realizarán en marzo en Marruecos

Infantino tiene previsto postularse para un cuarto y último mandato, que se extendería hasta 2031. “Este tribunal debería rechazar cualquier intento de influir en la elección presidencial de la FIFA sobre estas bases”, señalaron sus abogados

La UEFA encabezó la oposición internacional al proyecto FIFA Forward Enterprise, una iniciativa que contemplaba crear una filial y vender al menos el 20% de los futuros derechos comerciales de la FIFA, una organización sin fines de lucro, por 4.200 millones de dólares

Los inversores estarían liderados por Josh Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump

En presentaciones anteriores, la UEFA había cuestionado la valuación del acuerdo y la había definido como un precio alejado del mercado que Infantino habría impulsado en beneficio propio. También se especuló con que el dirigente asumiría un cargo similar al de director ejecutivo en la nueva filial, con una remuneración superior a su salario presidencial anual de seis millones de dólares

Un proyecto que profundizó la crisis interna

La iniciativa, mantenida en reserva, salió a la luz el 28 de julio y provocó cuestionamientos dentro de la FIFA. Kevin Lamour, quien ocupaba el cargo de director de operaciones, criticó el liderazgo de Infantino y posteriormente fue removido

Carlos Cordeiro, asesor principal del presidente y exsocio de Goldman Sachs, también renunció en protesta contra el acuerdo, al que consideró perjudicial para el fútbol

Infantino se disculpó luego por los errores cometidos en la gestión del plan de venta y ofreció abrir una revisión externa e independiente sobre la gobernanza de la organización

La FIFA sostiene que la escisión comercial buscaba acelerar el desarrollo del fútbol en todo el mundo, especialmente fuera del núcleo de poder europeo