Los gusanos informáticos, programas maliciosos capaces de propagarse por sí mismos entre dispositivos, podrían convertirse en una amenaza más compleja con el avance de la inteligencia artificial

La IA permitiría diseñar ataques capaces de modificar su estrategia según las características de cada equipo conectado. El riesgo es especialmente alto en dispositivos del Internet de las Cosas, que en muchos casos presentan sistemas de seguridad deficientes

Una amenaza que cambia según el dispositivo

Tradicionalmente, un gusano aprovechaba un conjunto limitado de vulnerabilidades. Cuando esas fallas eran corregidas, los dispositivos actualizados dejaban de ser objetivos efectivos y la propagación podía interrumpirse

Con herramientas de IA, en cambio, un atacante podría crear programas capaces de identificar y explotar debilidades diferentes en cada dispositivo. Esas fallas no necesariamente estarían relacionadas con errores de software: también podrían surgir por contraseñas reutilizadas o bases de datos configuradas de manera incorrecta

La autonomía de estos sistemas también ampliaría la escala de los ataques. Equipos que antes no resultaban atractivos, como una computadora desactualizada utilizada ocasionalmente, podrían ser comprometidos y usados como plataformas para alcanzar objetivos de mayor interés

Aun así, el lanzamiento inicial del agente malicioso seguiría dependiendo de una persona. Una vez puesto en marcha, el programa podría replicarse de forma autónoma

Tres medidas para reducir el riesgo

Especialistas en ciberseguridad advierten que no será posible eliminar por completo el riesgo, entre otras razones porque muchas personas no instalan las actualizaciones ni aplican las correcciones disponibles a tiempo

Una de las medidas propuestas es modificar las prácticas de desarrollo y prueba. Los modelos de IA deberían permanecer inicialmente desconectados de internet para evaluar su comportamiento antes de permitirles interactuar con infraestructura crítica

También se plantea crear un organismo internacional que establezca criterios comunes para entrenar y contener estos modelos. El objetivo sería desarrollar sistemas más seguros y definir mecanismos adecuados para limitar sus capacidades

La tercera propuesta consiste en hacer obligatorios los reportes de incidentes de seguridad. Actualmente, gran parte de la información depende de lo que las empresas desarrolladoras deciden divulgar, lo que dificulta que la comunidad académica estudie las amenazas y diseñe contramedidas

Sin datos suficientes, los investigadores deben invertir tiempo en identificar primero cómo opera una amenaza antes de intentar frenarla. Esa demora podría dejar al descubierto las acciones de los atacantes hasta que el ataque ya se haya iniciado