Las altas temperaturas que afectan a Italia alimentaron versiones falsas sobre un supuesto peligro para el Parmigiano Reggiano y para los depósitos donde se guardan sus ruedas como garantía de préstamos

La producción de este queso sigue reglas estrictas y se concentra en zonas definidas de Emilia-Romaña, en el norte del país. La leche proviene de vacas alimentadas con forraje cultivado en la región, y las piezas deben madurar al menos 12 meses, con períodos que pueden extenderse hasta 24, 36 o 40 meses

Almacenamiento bajo control

Una de las principales entidades que acepta estas ruedas como respaldo financiero conserva unas 500.000 piezas, valuadas en 300 millones de euros, en dos instalaciones. Según su gerencia, todo funciona con normalidad y no hay riesgo para el queso ni para las operaciones

La ola de calor sí elevó el consumo de energía para mantener frescos los depósitos, con un aumento cercano al 30%. Aun así, las instalaciones continúan operando sin interrupciones y el proceso de maduración se mantiene en condiciones adecuadas

En los últimos años, el sistema de almacenamiento incorporó mejoras para hacer frente a ese gasto: reemplazó equipos de refrigeración antiguos, reforzó el aislamiento térmico e instaló paneles solares en ambos depósitos, con una capacidad total de 1,5 MW

El impacto sobre la producción

El consorcio que protege y regula el Parmigiano Reggiano reconoce que las olas de calor son un desafío de larga data. Las temperaturas extremas pueden reducir la producción de leche y bajar los rendimientos en torno al 10%

Pero el sector aclara que la producción no está en riesgo en este momento. La mayor parte de las vacas recibe forraje conservado y seco para asegurar el suministro incluso durante períodos de sequía

Además, las granjas que aportan el 70% de la leche utilizada para este queso cuentan con ventiladores, sistemas de aspersión de agua y monitoreo ambiental para mantener a los animales en condiciones adecuadas. El resto del suministro proviene de zonas de colina y montaña, donde las temperaturas suelen ser más bajas

Por ahora, ni el queso ni su sistema de resguardo financiero muestran señales de crisis