La Pac-12, una de las conferencias históricas del deporte universitario estadounidense, inicia una nueva etapa después de años de fuga de programas, crisis institucional y dudas sobre su supervivencia. Tras perder 10 escuelas en 15 meses, la liga quedó reducida a su mínima expresión y pareció condenada a desaparecer
Ahora, más de cuatro años después de las primeras salidas, la conferencia vuelve a tener actividad plena. Su relanzamiento formal se produjo el 1 de julio, cuando siete nuevos miembros se sumaron a Oregon State y Washington State, los dos programas que mantuvieron con vida a la estructura original
Un reinicio con aire de estreno
La temporada de fútbol marca el verdadero punto de partida de esta versión renovada. Fresno State debutará el jueves frente a Southern California, mientras que Washington State recibirá el domingo a Washington en el tradicional Apple Cup, uno de los partidos más simbólicos del calendario
En la dirigencia, el proceso se vive como la construcción de una liga nueva. La comisión Teresa Gould describió la etapa actual como un relanzamiento desde cero, con tareas que van desde recomponer la estructura interna hasta asegurar visibilidad para sus competencias
De la descomposición a la reconstrucción
La crisis comenzó con la salida de USC y UCLA en 2022 y se agravó cuando otros ocho programas siguieron el mismo camino en pocas semanas. La Pac-12 pasó de ser una potencia a una conferencia desarmada, con recortes de personal y un futuro incierto
La recuperación avanzó en varias etapas. Primero se resolvieron acuerdos de programación para que Oregon State y Washington State pudieran competir durante 2024. Después llegó la expansión: Boise State, Colorado State, Fresno State y San Diego State fueron los primeros en sumarse, más tarde lo hizo Utah State, Gonzaga entró como miembro exclusivo de básquetbol y Texas State completó el cupo requerido para el fútbol
TV, juicios y playoff: los otros frentes
La reconstrucción no se limitó a sumar equipos. La liga también debió cerrar disputas legales vinculadas a tarifas de salida y a cargos por captación de programas, además de renegociar sus derechos de transmisión
Los nuevos acuerdos con CBS, USA Network y The CW le permiten llevar por señal lineal todos sus partidos de fútbol y buena parte del básquetbol, una mejora clave para una conferencia que necesitaba volver a ser visible
El otro reto es deportivo. Al haber caído de la categoría de Power Five a la de Group of Six, su camino hacia el College Football Playoff dejó de ser directo. Para mejorar sus chances, la Pac-12 planea incorporar partidos flexibles en la última semana de la temporada, con la idea de generar cruces más competitivos de cara a la definición
Después de cuatro años buscando una salida, la Pac-12 reaparece como una conferencia distinta: más pequeña, más frágil y todavía en reconstrucción, pero otra vez en pie