El plan de Donald Trump para pintar el edificio de oficinas ejecutivas Eisenhower, ubicado junto a la Casa Blanca, podría reducir el carácter histórico del complejo presidencial

La propuesta busca transformar el aspecto del edificio, cuyo exterior gris fue calificado por Trump como un color inadecuado. La iniciativa generó preocupación entre conservacionistas, arquitectos e historiadores

El edificio está revestido de granito, un material seleccionado por su arquitecto, Alfred B. Mullet. La evaluación señala que esos materiales forman parte central de su carácter histórico y de la intención original del diseño

Los críticos del proyecto sostienen que la pintura podría atrapar humedad y deteriorar la piedra. La evaluación, sin embargo, indica que la pintura mineral blanca de sílice prevista sería suficientemente permeable como para reducir ese riesgo

Las pruebas preliminares también sugieren que el recubrimiento podría retirarse más adelante con daños mínimos, aunque todavía se necesitan nuevos ensayos

El edificio Eisenhower y el Departamento del Tesoro, ambos grandes construcciones de piedra sin pintar, establecen una jerarquía visual en la sede del Gobierno que existe desde hace 125 años. Según la evaluación, pintar uno de ellos alteraría esa relación espacial

La Casa Blanca es más pequeña, pero su ubicación central y su color blanco comunican su importancia dentro del conjunto

Una alternativa propone limpiar y restaurar el edificio, además de mejorar la iluminación exterior. Esa opción no modificaría su carácter histórico