El 53% de los estadounidenses expresa una alta preocupación por el impacto ambiental de la inteligencia artificial en los centros de datos. Además, cerca de seis de cada diez apoyan establecer límites a la construcción de nuevas instalaciones en el país

La preocupación aumentó frente al año anterior, cuando alcanzaba al 41% de los consultados. Los datos surgen de una encuesta realizada entre el 6 y el 24 de julio de 2026 a 3.424 adultos, con un margen de error de más o menos 2,2 puntos porcentuales

Estados Unidos cuenta con más de 3.000 centros de datos en funcionamiento y proyecta cientos adicionales, principalmente en Texas y Virginia. El crecimiento está impulsado por la inteligencia artificial, cuyos sistemas requieren una capacidad de procesamiento muy superior a la de los servicios tradicionales en la nube

La inteligencia artificial dispara la demanda de infraestructura

Un centro de datos es un complejo de servidores que opera durante todo el día para almacenar y procesar información. Allí se realizan tareas como búsquedas en internet, carga de fotografías y funcionamiento de chatbots

La expansión de la inteligencia artificial modificó la escala de esas operaciones. Generar textos e imágenes, traducir idiomas y ejecutar modelos de lenguaje exige mucho más cómputo que una transferencia convencional de archivos

Ese aumento se refleja en el consumo de electricidad y agua, además de generar inquietud por sus efectos sobre las comunidades cercanas

El consumo eléctrico podría duplicarse en dos años

La demanda eléctrica de los centros de datos estadounidenses podría pasar de 31 gigavatios en 2025 a 66 gigavatios en 2027. Esa cantidad equivale al consumo de electricidad de decenas de millones de hogares

Otro estudio proyecta que estas instalaciones podrían representar el 11,8% del consumo eléctrico total del país para 2030. Para cubrir esa demanda, se identificaron al menos 74 plantas de gas natural en proyecto destinadas específicamente a centros de datos, 32 de ellas en Texas

Si todas fueran construidas y funcionaran a plena capacidad, emitirían más de 287 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año. El cálculo equivale a sumar 61 millones de vehículos a gasolina a las carreteras, aunque no todas las plantas propuestas necesariamente se construirán ni operarán de forma permanente al máximo

El agua se convierte en un conflicto local

Los centros de datos necesitan grandes volúmenes de agua para refrigerar servidores y chips de inteligencia artificial. En Texas, el consumo anual podría ubicarse entre 110.000 millones y 609.000 millones de litros para 2030, según la tecnología de enfriamiento y la fuente de energía utilizada

A escala nacional, los investigadores estiman que estas instalaciones ya son responsables de unos 863.000 millones de litros de agua al año, al sumar la refrigeración dentro de los centros y el agua empleada para generar su electricidad

Aunque el impacto puede parecer moderado en el conjunto del país, una instalación de gran tamaño puede afectar de manera decisiva el suministro de un municipio pequeño. En el condado de Hood, Texas, los vecinos rechazan varios proyectos por sus posibles consecuencias

Una encuesta realizada en mayo de 2026 indicó que siete de cada diez estadounidenses se oponen a la construcción de centros de datos de inteligencia artificial cerca de sus comunidades

Un límite a la expansión que atraviesa a los partidos

El rechazo a una expansión sin restricciones es uno de los pocos asuntos que reúne a demócratas y republicanos. Cerca de seis de cada diez ciudadanos apoyan limitar el número de nuevos centros de datos

Alrededor de dos tercios también respaldan que estas instalaciones utilicen energías limpias, como la eólica o la solar. La medida cuenta con el apoyo de ocho de cada diez demócratas y del 56% de los republicanos

La preocupación ambiental alcanza aproximadamente a dos tercios de los demócratas, frente a la mitad registrada en 2025. Entre los independientes ronda la mitad y entre los republicanos llega a cerca de cuatro de cada diez

El rechazo, sin embargo, no es absoluto. Cerca de un cuarto de los adultos considera que los centros de datos contribuyen al avance tecnológico y aproximadamente dos de cada diez valoran su capacidad para generar empleos

Texas y Virginia concentran la presión sobre la red

Texas y Virginia reúnen la mayor cantidad de centros de datos activos del país. Virginia enfrenta la presión que esa concentración ejerce sobre su infraestructura, mientras Texas suma dudas sobre la resistencia de su red eléctrica tras la tormenta invernal de 2021

El estado podría contar con nueva capacidad de generación, aunque parte de ella provendría de plantas a gas. Esta perspectiva reaviva el debate sobre cómo abastecer la expansión digital sin aumentar la presión ambiental

La ubicación de los nuevos proyectos también genera tensión. El 87% de los centros de datos existentes está en áreas urbanas, pero la mayoría de las nuevas instalaciones se proyecta en zonas rurales, donde el suelo es más barato y las restricciones de zonificación suelen ser menores

Para las familias que viven cerca, la discusión no es abstracta: incluye el agua de los arroyos, el abastecimiento local y los recursos necesarios para la agricultura y la ganadería