Las últimas tropas estadounidenses tienen previsto abandonar Irak este miércoles, en cumplimiento del acuerdo alcanzado entre Bagdad y Washington. La decisión es celebrada por los grupos respaldados por Irán, pero genera preocupación en distintos sectores iraquíes, especialmente en la región autónoma del Kurdistán
Estados Unidos invadió Irak en 2003 para derrocar a Saddam Hussein y retiró sus fuerzas en 2011. Tres años después, las autoridades iraquíes solicitaron una nueva misión internacional para combatir al Estado Islámico, que había tomado amplias zonas del país
Con la organización reducida a células durmientes dispersas, Washington y Bagdad acordaron en 2024 poner fin progresivamente a esa operación. La mayoría de las tropas estadounidenses dejó sus bases en Irak el año pasado, aunque varios cientos permanecieron en el norte kurdo
Preocupación por la defensa del Kurdistán
Las bases ubicadas en esa región han sufrido ataques frecuentes desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el 28 de febrero. Además, milicias iraquíes respaldadas por Teherán coordinaron acciones con los rebeldes hutíes de Yemen contra Arabia Saudita
Las autoridades kurdas expresaron especial inquietud por la retirada de los sistemas estadounidenses de defensa aérea. El Ministerio de los Peshmerga afirmó que la región recibió más de 1.000 ataques con drones y misiles balísticos durante el reciente conflicto entre Estados Unidos e Irán
“La salida de Estados Unidos de la región del Kurdistán, en estas complejas circunstancias regionales y sin la provisión de un sistema de defensa, es motivo de preocupación”, señaló el organismo
El desarme de las milicias queda pendiente
El Gobierno iraquí había vinculado inicialmente la fecha límite del 30 de septiembre con el desarme de los grupos armados no estatales. Aunque algunas milicias menos influyentes aceptaron entregar sus armas, las organizaciones más poderosas y cercanas a Irán rechazaron la medida o impusieron condiciones difíciles de cumplir
El primer ministro Ali al-Zaidi dio posteriormente marcha atrás con ese calendario. Según afirmó a comienzos de mes, el plazo para el desarme fue pospuesto hasta junio de 2027
Los efectos de la retirada estadounidense podrían no ser inmediatos, debido a que su presencia militar ya se había reducido de manera considerable. Mientras tanto, los grupos aliados de Irán reivindicaron el retiro como un paso hacia la soberanía plena de Irak
Abu Mujahid al-Assaf, funcionario de seguridad de Kataib Hezbollah, advirtió al Gobierno de al-Zaidi que no ejecute planes estadounidenses y afirmó que cualquier administración que no actúe en beneficio de la población será derrocada “por todos los medios”