La Unión Europea analiza la posibilidad de incorporar un pacto adicional al Tratado de Libre Comercio con Colombia para actualizarlo en materia digital, sin modificar las reglas actuales sobre bienes ni reabrir la negociación comercial vigente desde 2013

Un anexo para la economía digital

La iniciativa busca incluir disposiciones sobre servicios en línea, manejo de datos, documentos electrónicos y herramientas tecnológicas que no quedaron contempladas en el acuerdo original. La idea es mantener intacto el tratado actual y sumarle un marco complementario centrado en el comercio digital

Según la explicación entregada por el embajador de la Unión Europea en Colombia, François Roudié, el objetivo es dar mayor seguridad jurídica a las empresas y facilitar la inversión en un entorno donde los flujos de datos y los servicios digitales tienen hoy un peso mucho mayor que hace más de una década

Firmas digitales, aduanas electrónicas y datos

Entre los puntos que podrían entrar en discusión están el reconocimiento mutuo de firmas y certificados digitales, la digitalización de trámites aduaneros y el uso de documentación electrónica para el transporte de mercancías, incluidos los conocimientos de embarque marítimos digitales

El eventual texto también abordaría los flujos transfronterizos de datos, la cooperación en ciberseguridad y lineamientos sobre inteligencia artificial. La intención es que el acuerdo se ajuste a los criterios de la Organización Mundial del Comercio y funcione como un instrumento más ágil que una renegociación completa

Una conversación que aún no se formaliza

Por ahora, la propuesta está en una etapa de socialización con el sector privado colombiano y todavía no ha sido presentada de manera oficial al gobierno de Abelardo de la Espriella. De avanzar, el trámite no sería automático: el texto tendría que pasar por la ratificación en el Congreso de la República y en el Parlamento Europeo

Roudié señaló que acuerdos digitales similares con otros socios han requerido entre ocho y 12 meses de negociación. La expectativa europea es que, si hay voluntad política, el diálogo pueda moverse con rapidez