Las grandes empresas tecnológicas están modificando sus propuestas para intentar superar la resistencia de comunidades estadounidenses a la instalación de enormes centros de datos. Prometen reducir los beneficios fiscales, divulgar más información y aumentar los aportes económicos a las localidades que acepten recibirlos

La oposición se convirtió en un problema político durante las elecciones de medio término, en las que están en juego el control del Congreso y 36 gobernaciones. Aunque el presidente Donald Trump respalda la expansión de estos proyectos, los centros de datos asociados con el auge de la inteligencia artificial enfrentan cada vez más rechazo

Más información antes de las votaciones locales

Los bloqueos de permisos municipales ya funcionan como un cuello de botella para la industria. Google y Meta aseguran que buscan involucrar antes a los vecinos y responder a sus dudas sobre el impacto de las instalaciones

Amazon presentó un compromiso que incluye mejorar la calificación ambiental de sus generadores diésel de respaldo y revelar más datos sobre el consumo de energía y agua. Amazon, Microsoft y Google también dejaron de exigir acuerdos de confidencialidad a funcionarios públicos

Esos acuerdos habían limitado la información disponible hasta que los proyectos llegaban a la agenda de votación municipal. Críticos y desarrolladores sostienen además que algunas compañías ocultaban su participación detrás de nombres clave y de empresas intermediarias

Un informe elaborado por senadores demócratas cuestionó el uso de esos acuerdos, la búsqueda de exenciones fiscales estatales y locales y la falta de cobertura total de las ampliaciones de la red eléctrica necesarias para alimentar los centros

Incentivos millonarios y facturas más altas

Amazon, Google, Meta y Microsoft calculan que invertirán en conjunto más de 600.000 millones de dólares este año en proyectos de capital, principalmente en la construcción de centros de datos en Estados Unidos

Meta y Amazon dijeron que destinarán cada una 1.000 millones de dólares a incentivos financieros para las comunidades anfitrionas durante los próximos años. Google prevé que sus programas locales alcancen otros 1.000 millones de dólares para fines de 2027

Google también afirmó que pagará los impuestos inmobiliarios completos sobre los edificios y terrenos de sus nuevos campus. Microsoft señaló que renunciará a algunos beneficios fiscales locales

La demanda de electricidad de estos centros comenzó a elevar las facturas el año pasado en una red que atraviesa 13 estados, desde Illinois hasta Nueva Jersey y Maryland. La reacción impulsó promesas para que las empresas asuman el costo de la infraestructura eléctrica, mientras Microsoft lanzó un plan de cinco puntos para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial con prioridad comunitaria

Los opositores consideran insuficientes las nuevas medidas. En Pensilvania, vecinos que se organizaron contra un posible proyecto respaldado por Amazon las describieron como propaganda. En Minnesota, una organización ambiental que demandó por dos proyectos vinculados con Google cuestionó que la empresa divulgue detalles relevantes sobre sus planes

Una disputa que llega a las elecciones

La presión política aumentó después de que el área de campaña nacional de los republicanos en el Senado advirtiera a la industria que debía explicar quién se beneficia, quién paga y por qué una comunidad debería aceptar un centro de datos

Los desarrolladores también enfrentan reclamos por el ruido, el impacto visual y las exenciones al impuesto sobre las ventas, disponibles en casi 40 estados. Las cuatro compañías registraron en conjunto más de 300.000 millones de dólares de ganancias netas en su ejercicio fiscal más reciente

La campaña para mejorar la imagen de estos proyectos también creció. Una asociación comercial del sector informó que gastó más de 10 millones de dólares en anuncios favorables a los centros de datos en 10 estados

Mientras tanto, residentes de distintas localidades siguen llenando reuniones de juntas municipales para pedir el rechazo de nuevas propuestas. Más municipios aprobaron moratorias y se registró oposición sostenida a decenas de proyectos durante el trimestre comprendido entre abril y junio

Para los desarrolladores, el respaldo vecinal se volvió indispensable: sin apoyo comunitario, sostienen, resulta imposible construir