Los lobos de Isle Royale, reintroducidos entre 2018 y 2019, lograron establecerse en la isla del lago Superior. Sin embargo, un estudio advierte que la endogamia y el creciente aislamiento respecto del continente podrían comprometer su futuro
La población tiene más de 80% de probabilidades de sobrevivir durante los próximos 20 años, según una investigación que analizó sus primeros cinco años tras el traslado. El período de estudio terminó en 2023
Desde entonces, el número de ejemplares aumentó. Un análisis realizado el invierno pasado estimó que había 37 lobos en la isla, frente a los 27 calculados al cierre de la investigación
Una reintroducción con un problema inesperado
En 2016, Isle Royale contaba con apenas dos lobos, ambos emparentados y sin crías. Para recuperar la población, las autoridades del parque trasladaron 19 animales capturados en Minnesota, la península superior de Michigan y dos zonas de Ontario
Los investigadores seleccionaron ejemplares saludables, sin signos de desnutrición, enfermedades cutáneas o problemas físicos visibles. Pero poco después surgió una situación imprevista: dos hermanos formaron pareja, pese a que había otros 11 lobos no emparentados con los que podían reproducirse
Los dos animales, procedentes de la isla Michipicoten junto con sus padres y otros cuatro hermanos, fundaron una de las tres manadas de Isle Royale y tuvieron al menos 12 crías
Al terminar el estudio, los investigadores estimaron que todos los cachorros nacidos durante el experimento estaban relacionados con esa pareja, sus hermanos o sus padres. La formación de vínculos entre animales conocidos pudo haber reducido el estrés de adaptación a un nuevo entorno, pero también concentró el parentesco dentro de la población
El aislamiento reduce la diversidad genética
La endogamia puede provocar menor tamaño corporal, defensas inmunitarias más débiles, anomalías físicas y una reducción de la fertilidad. Los investigadores creen que sus efectos, junto con la desnutrición y las enfermedades, contribuyeron al declive de los lobos antes de la reintroducción
Los lobos habrían llegado a Isle Royale en la década de 1940, al cruzar desde Canadá por un puente de hielo. Entre 1960 y 2000, la isla mantuvo un promedio de 22 ejemplares
Durante los meses más fríos, la formación de hielo permitía ocasionalmente el desplazamiento de animales entre la isla y el continente, lo que ayudaba a incorporar diversidad genética. Pero el calentamiento del clima redujo la frecuencia de esos puentes y acentuó el aislamiento
Menos alces y más presión sobre el ecosistema
La recuperación de los lobos coincidió con una fuerte caída de la población de alces, su principal fuente de alimento. El número de alces descendió de unos 2.000 en 2019 a 524 durante el último invierno, una reducción cercana al 75%
Además, no se registraron crías de alce en el invierno de 2026. La disminución se relaciona con la presencia de los lobos, pero también con la falta de alimento que afectó a los alces
Entre 2018 y 2021, cuando había más alces, los animales consumieron gran cantidad de retoños de abeto balsámico, una fuente importante de alimento durante el invierno. La vegetación todavía no se recuperó por completo
Los encuentros con visitantes generan nuevas medidas
El comportamiento de algunos lobos cerca de las zonas de acampe se convirtió en otra preocupación para la administración del parque. En julio, un ejemplar fue visto olfateando y arañando carpas, arrastrando mochilas e incluso entrando en una tienda
Para evitar nuevos incidentes, se cerraron temporalmente algunos campamentos y el personal utilizó gritos, pisotones, aplausos, bocinas de aire y pistolas de pintura para disuadir al animal
Durante el verano de 2025, las autoridades sacrificaron a un lobo que protagonizaba problemas similares. También reforzaron las normas para guardar alimentos y residuos, instalaron 68 casilleros de almacenamiento y comenzaron a cerrar áreas cuando resulta necesario
El aumento de la población de lobos muestra una recuperación inicial, pero la falta de diversidad genética, el aislamiento climático, la disminución de los alces y los conflictos con visitantes siguen siendo desafíos centrales para la conservación de la especie en Isle Royale