Durante casi una década, vagones que habían quedado fuera de servicio en el sistema de transporte de Nueva York encontraron un destino inesperado bajo el océano. Entre 2001 y 2010, más de 2500 unidades fueron utilizadas para construir arrecifes artificiales frente a las costas de Estados Unidos
De la red ferroviaria al fondo marino
El programa se desarrolló entre agosto de 2001 y abril de 2010 en aguas cercanas a Nueva Jersey, Delaware, Virginia, Carolina del Sur y Georgia. Las carrocerías metálicas fueron hundidas de manera deliberada para aportar superficies duras en zonas dominadas por fondos arenosos
Entre los primeros trenes utilizados estuvieron los Redbirds, incluidos los modelos R-33 y R-36. Más adelante, también se incorporaron unidades R32 y R42 retiradas de la flota neoyorquina
Cómo se preparaban los vagones
Antes de ser trasladadas mar adentro, las unidades atravesaban un proceso de limpieza y acondicionamiento. Se retiraban tanques, plásticos, materiales degradables, piezas flotantes, grasas, ruedas y otros componentes inferiores
La preparación tenía como objetivo evitar que los antiguos trenes introdujeran elementos contaminantes en el océano. Una vez acondicionados, los vagones eran transportados en embarcaciones hasta puntos previamente definidos y depositados en el lecho marino
En Nueva Jersey, algunos de los sitios elegidos fueron Cape May, Atlantic City, Deep Water, Garden State North y Shark River
Qué vida marina se instaló en las estructuras
Con el paso del tiempo, los vagones comenzaron a ser colonizados por organismos marinos. Sus superficies ofrecieron puntos de fijación para hidroides, anémonas, percebes y mejillones, además de refugio y áreas de alimentación para distintas especies
En algunos arrecifes se observaron corales, tautog, estrellas de mar, cunner y scup. Uno de los lugares más conocidos es Redbird Reef, en Delaware, donde varias unidades retiradas del metro de Nueva York pasaron a formar parte de un arrecife artificial
El final del programa y los daños en los vagones
El proyecto concluyó en abril de 2010. Desde entonces, los vagones retirados que no podían incorporarse a este tipo de iniciativas fueron derivados a otros destinos, entre ellos el desguace
El programa también enfrentó dificultades con algunas unidades de acero inoxidable. En 2009, varias presentaban daños estructurales importantes, por lo que se decidió postergar nuevos despliegues de ese tipo de vagones mientras se investigaban las causas
Una inspección realizada en el arrecife de Atlantic City reveló que 46 de los 48 vagones de acero inoxidable examinados habían quedado completamente destruidos
El debate sobre los arrecifes artificiales
La presencia de peces alrededor de estas estructuras también generó interrogantes. La concentración de ejemplares en torno a un arrecife no necesariamente significa que haya aumentado la población total
En ese sentido, existe una diferencia entre las estructuras que atraen o agrupan peces y aquellas que contribuyen efectivamente al crecimiento de sus poblaciones
A pesar de ese debate, los antiguos vagones dejaron de integrar una flota ferroviaria retirada para convertirse en superficies submarinas capaces de albergar organismos, ofrecer refugio y crear nuevas zonas de alimentación