Marcelo Canevari hijo creció entre rutas largas, carpas y paradas inesperadas para observar un ave, fotografiarla o convertirla después en ilustración. En esos viajes con su familia, la naturaleza no era fondo: era el centro de la experiencia

Su padre, Marcelo Canevari, fallecido en 2023, fue naturalista, divulgador científico y funcionario de Parques Nacionales. Durante años impulsó trabajos de ilustración de fauna y flora junto a su hijo, en una colaboración que marcó a ambos y dejó una huella decisiva en la formación artística del menor de los Canevari

Del aprendizaje familiar a una obra propia

De chico, el artista recuerda juegos en los que su padre dibujaba animales de manera fragmentaria y él debía adivinar de cuál se trataba. Esa práctica de atención y detalle terminó siendo parte de su modo de trabajar, aunque su camino hacia el arte no fue inmediato

Según cuenta, necesitó atravesar un accidente grave para decidirse a dedicarse de lleno a la pintura, con el impulso de su pareja, la artista Ornella Poccetti. Desde entonces desarrolló una obra de gran formato en la que la naturaleza ocupa un lugar dominante y los personajes aparecen subordinados al paisaje, muchas veces con figuras inquietantes como fantasmas y calaveras

Un legado que sigue en libros

Con el tiempo, padre e hijo volvieron a encontrarse en un proyecto común y llegaron a obtener un premio en el Salón Nacional de Artes Visuales. En esa etapa, los roles se invirtieron: Marcelo hijo guiaba la resolución de la obra, aunque su padre seguía interviniendo con observaciones sobre plumas, posturas y detalles de anatomía

Más tarde, el artista colaboró para завершar Veo veo en Buenos Aires, libro infantil con escenas y especies de la ciudad, y también participó en Veo veo en la playa, dedicado a la flora y fauna costera. En ambos casos trabajó junto a su hermano Miguel y con investigación de Nélida Lascano González

Para Marcelo Canevari hijo, terminar esas obras fue una forma de mantener vivo el trabajo de su padre. También una manera de prolongar una enseñanza que todavía reconoce como propia: mirar con asombro, prestar atención y abrir los sentidos frente a lo que nos rodea