Migue Granados contó que, aunque bajó más de 20 kilos, todavía siente vergüenza de sacarse la remera en la playa. La confesión apareció en una charla relajada con Agustín Creevy, donde habló sin filtro sobre su relación con su cuerpo y el proceso de transformación que hizo en el último año
Un complejo que sigue presente
“Soy un gordo acomplejado de toda la vida, aunque esté flaco, no voy a quedar en cuero”, le dijo Granados a Creevy. Cuando el rugbier le preguntó si se animaría a estar sin remera en un viaje a la playa, la respuesta fue directa: “No me hallo, bro. Es un complejo al pedo, porque nadie te va a estar mirando”
Según relató, su costumbre es meterse al mar, salir y volver a ponerse la remera enseguida. También recordó una anécdota en Parque Norte, cuando alguien le pidió una foto mientras estaba sin remera y él sintió una incomodidad total: “Y casi me muero, amigo”
Cómo cambió su rutina
Granados explicó que su transformación física arrancó en julio de 2025. Primero probó con una dieta keto, pero el método no le dio el resultado esperado. Después cambió la estrategia y se enfocó en el déficit calórico, acompañado por cuatro entrenamientos semanales de fuerza
Además sumó cinta inclinada, aunque aclaró que ya no la considera central en su plan. “Para bajar la grasa es déficit calórico, la cinta lo único que hace es gastarte un poco más de calorías”, explicó. Ahora su objetivo está puesto en ganar músculo
Sin atajos
En la charla también negó haber recurrido a Ozempic para bajar de peso. “Jamás. Si así fuese lo rebancaría, incluso públicamente. Me lo han recomendado, pero no me animé”, respondió en otra ocasión ante consultas de seguidores. Sobre ese medicamento, dijo que puede quitar el hambre, pero aseguró que él está logrando ese control “con voluntad”
De cara al verano, anticipó que piensa intensificar el entrenamiento: “Este verano creo que voy a hacer la diferencia, porque voy a entrenar fuerte todos los días”