Una inundación repentina devastó Nepal el miércoles y los primeros indicios científicos apuntan a que el origen estuvo en el desprendimiento de un gran fragmento de glaciar, que habría bloqueado temporalmente un río antes de ceder con una fuerza destructiva
La tragedia dejó al menos 359 muertos y más de 1400 desaparecidos, entre ellos extranjeros y peregrinos, mientras continúan los relevamientos con datos satelitales y mediciones terrestres para precisar qué ocurrió
Una crecida súbita y violenta
Las primeras evaluaciones señalan que el deslizamiento glaciar arrastró hielo, rocas y sedimentos río abajo. En cuestión de media hora, el nivel del agua habría subido hasta 9 metros en la zona afectada, según investigadores climáticos en Katmandú
Ese aumento abrupto dejó muy poco margen de reacción para las comunidades del valle, donde también se registraron daños en represas hidroeléctricas, carreteras, edificios y puentes
El papel de los glaciares
Los especialistas consideran prematuro vincular de manera directa el episodio con el calentamiento global, aunque advierten que el aumento de las temperaturas está alterando de forma acelerada los glaciares, la nieve, el permafrost y las laderas del Himalaya
En esa región, más de 63.000 glaciares alimentan grandes sistemas fluviales de Asia y sostienen la seguridad hídrica, alimentaria y energética de millones de personas. Pero una parte importante de esa superficie glaciar está expuesta al aumento térmico
Una región cada vez más frágil
El deshielo también puede agrandar lagos glaciares y aumentar el riesgo de inundaciones repentinas. Al mismo tiempo, la pérdida de hielo deja expuestas rocas y suelos que antes estaban sostenidos por el glaciar, lo que favorece desprendimientos y avalanchas
Los científicos advierten que la región del Hindu Kush Himalaya se está calentando más rápido que muchas otras partes del mundo y que desastres en cadena como el ocurrido en Nepal podrían volverse más frecuentes
La urgencia de alertas más rápidas
El valle afectado concentra alrededor del 10% de la producción energética de Nepal y ya había sufrido episodios similares en años recientes. Para los expertos, la vigilancia de miles de glaciares y valles de montaña exige mejores sistemas de alerta temprana y una coordinación más rápida entre países
“A veces solo tenemos unos minutos para prepararnos”, advirtió uno de los investigadores consultados. En una región donde el riesgo crece y el terreno cambia con rapidez, el margen para actuar se reduce cada vez más