JERUSALÉN. Benjamin Netanyahu sufrió un revés en las elecciones legislativas israelíes, aunque el resultado no supone una derrota definitiva. Con el 84% de los votos escrutados, el Likud se mantenía como la fuerza más votada frente a Yashar, el bloque opositor encabezado por Gadi Eisenkot

Ninguno de los dos bloques alcanzaba la mayoría parlamentaria. Para formar gobierno se necesitan 61 de los 120 escaños de la Knesset, por lo que el futuro de la coalición dependerá de negociaciones entre distintas fuerzas

Las listas árabes, ante una posición decisiva

Los partidos árabes israelíes obtuvieron un resultado histórico y podrían convertirse en actores decisivos. Las dos principales listas, la Lista Unificada y la Lista Árabe Unida, encabezada por Mansour Abbas, proyectaban alcanzar una cifra récord de bancas

Eisenkot dejó abierta la posibilidad de cooperar con esas formaciones bajo ciertas condiciones, entre ellas el reconocimiento de Israel como Estado judío y el rechazo a Hamas como organización extremista. Algunos de sus posibles aliados, sin embargo, ya se opusieron a esa alternativa

Netanyahu descartó formar un gobierno que dependa de los partidos árabes. El primer ministro defendió la creación de una administración “fuerte, de derechas y nacionalista” y advirtió contra una coalición sostenida por fuerzas que calificó de antisionistas

Yussef Jabareen, uno de los principales dirigentes árabes israelíes, llamó a construir una alianza judeoárabe para poner fin al gobierno de Netanyahu. Abbas, por su parte, afirmó durante un acto partidario que las formaciones árabes no están al margen de la política nacional

Una participación récord y un voto atravesado por la guerra

Casi el 78% de los ciudadanos habilitados acudió a votar, la participación más alta desde 1999. Los resultados definitivos se conocerán cuando termine el escrutinio, que todavía incluye cientos de miles de votos en ausencia de militares y diplomáticos

La elección estuvo marcada por el cansancio provocado por las guerras, las consecuencias del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023 y el malestar por las exenciones del servicio militar obligatorio concedidas a sectores ultraortodoxos

El desgaste también alcanzó a algunos aliados radicales de Netanyahu, entre ellos Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional y defensor de posiciones de línea dura en materia de seguridad

La oposición, sin embargo, no logró capitalizar por completo el descontento con la gestión de la guerra y la crisis de los rehenes. Mientras sus detractores acusan a Netanyahu de prolongar el conflicto, debilitar la independencia judicial y permitir que los ultraortodoxos eviten el reclutamiento, sus seguidores lo consideran un dirigente capaz de defender la seguridad nacional y la identidad judía

Las alternativas para formar gobierno

Eisenkot construyó su candidatura sobre su trayectoria militar y la promesa de recuperar la confianza de la sociedad israelí y mejorar la posición internacional del país. Entre las prioridades de las fuerzas que podrían apoyarlo figuran avanzar en el reclutamiento de los ultraortodoxos y reforzar la independencia del Poder Judicial

Aunque el Likud conserve la primera posición, el presidente Isaac Herzog no está obligado a encargarle a Netanyahu la formación del gobierno. La decisión dependerá de cuál de los candidatos tenga mayores posibilidades de reunir los apoyos necesarios

También existe la posibilidad de un gobierno minoritario, que necesitaría la cooperación de fuerzas externas al Ejecutivo para aprobar leyes. Si las negociaciones fracasan, Israel podría volver a votar a comienzos del próximo año, en un escenario similar al bloqueo político que llevó al país a celebrar cinco elecciones entre abril de 2019 y noviembre de 2022

El resultado tampoco anticipa necesariamente un cambio sustancial en la política regional israelí. Un funcionario político de Hezbollah sostuvo que un eventual relevo de gobierno no modificaría la posición de Israel en el Líbano, Siria, Gaza y Cisjordania