La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica ajustó su perspectiva para la temporada de huracanes del Atlántico tras observar el fortalecimiento de El Niño en el Pacífico ecuatorial. El fenómeno comenzó a desarrollarse en junio y pasó a ocupar un lugar central en la evaluación meteorológica de este año

Según la nueva proyección, la probabilidad de una actividad ciclónica por debajo de lo normal subió al 75%. El organismo estima entre siete y 13 tormentas con nombre, de las cuales entre dos y seis podrían convertirse en huracán. Dentro de ese rango, hasta dos tendrían la fuerza de un huracán mayor, de categoría 3 o superior

El Niño altera el escenario sobre el Atlántico

Un evento de El Niño intenso cambia las condiciones de la atmósfera y suele favorecer una mayor cizalladura del viento sobre el Atlántico. Ese factor dificulta la organización y el fortalecimiento de los sistemas tropicales

Los especialistas consideran que el episodio actual podría ubicarse entre los más intensos registrados desde 1950. Aun así, el pronóstico conserva un margen de incertidumbre, porque un evento de gran magnitud puede tener efectos distintos a los habituales

Si la influencia de El Niño termina siendo menor a la prevista o si aparece un ciclón de larga duración, la actividad de la temporada podría acercarse al extremo alto del rango estimado

Arthur y Bertha, las primeras tormentas en el Golfo

Aunque el panorama general apunta a menos sistemas, la temporada ya mostró una particularidad: las dos tormentas con nombre registradas hasta el 6 de agosto se originaron en el Golfo de México

La primera fue Arthur, una tormenta tropical que se formó en junio frente a la costa de Texas. Provocó lluvias récord en sectores de Luisiana y estuvo vinculada con tornados a lo largo de la costa del Golfo

Después apareció Bertha, al sur del Panhandle de Florida, antes de tocar tierra en la parroquia de St. Bernard, Luisiana

Hasta ese momento no se habían registrado huracanes en toda la cuenca del Atlántico. Entre Arthur y Bertha acumulaban cerca del 3% de la mediana de Energía Ciclónica Acumulada de una temporada

Un riesgo que persiste cerca de la costa

Durante episodios dominados por El Niño, el Atlántico tropical abierto suele ofrecer condiciones menos favorables para la formación de ciclones. En cambio, el Golfo de México y otras zonas subtropicales pueden seguir siendo propicias para el desarrollo de sistemas

Eso significa que algunas tormentas pueden formarse cerca de tierra firme y dejar menos tiempo de reacción antes del impacto. Aunque duren menos que otros ciclones, pueden producir lluvias intensas, tornados, vientos fuertes y otros efectos sobre las comunidades costeras

Por eso, una temporada más tranquila a escala regional no elimina el riesgo para las zonas expuestas. La preparación sigue siendo necesaria incluso cuando los sistemas no alcanzan fuerza de huracán